6 de junio 2006 - 00:00

Castro desea rock, pero su público lo quiere romántico

ChristianCastro, trascinco añosde ausencia,no defraudóa susseguidores yseguidoras(de todaslas edades)en su recitalen el LunaPark.
Christian Castro, tras cinco años de ausencia, no defraudó a sus seguidores y seguidoras (de todas las edades) en su recital en el Luna Park.
Más allá de sus declaraciones que aseguran su amor por el rock -en especial por el argentino-, y que está en esa música una de sus metas artísticas, y de la participación de Cachorro López en la producción de su último disco «Días felices», Christian Castro sigue perteneciendo al mundo de los cantantes pop latinos.

El mexicano sabe que ese rubro, desprestigiado para la crítica pero enormemente vendedor, sigue siendo el terreno en el que pisa con pies más firmes. En ese contexto, sus canciones no quedarán en la historia, sus letras presentan pequeñas historias románticas cotidianas sin un especial vuelo poético, sus músicas recuerdan mucho a lo ya conocido, sus arreglos -para una orquesta muy grande, multitímbrica y con varias voces en el corono escapan de las fórmulas más eficaces.

Pero su carisma, la seriedad con que presenta su producto, le permiten seguir convocando multitudes y vender discos por millones; por lo que no tendría ningún motivo, entonces, para intentar un cambio. Lo del Luna Park -como ya había ocurrido hace pocos días en Rosario y Córdoba- fue, en muchos sentidos, más de lo mismo, aunque hacía cinco años que Castro no cantaba en Argentina.

Presentó una larguísima lista de temas -en algunos casos armados a la manera de popurríscon baladas y temas más « rítmicos», siempre alrededor de su habitual romanticismo. Hubo varios títulos de su nuevo disco -»Amor eterno», «Sin tu amor», «Dinamita», «Días felices», etc.- y viejos hits -» Lloran las rosas», «Están lloviendo estrellas», «Nunca voy a olvidarte», «Azul»- que resultaron, naturalmente, especialmente festejados por la multitud.

Hubo una orquesta numerosay tan profesional como el cantante que dio solidez a su actuación; y una puesta de pantallas gigantes que poco aportaron al total. Y hubo, por supuesto, mucha locura en las fans -jovencitas y no tanto- que demostraron al mexicano todo el amor que le siguen profesando y que no lo han olvidado pese a haberlas tenido abandonadas por tanto tiempo.

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