9 de diciembre 2001 - 00:00

Celebran en Berlín a Marlene Dietrich

Marlene Dietrich
Marlene Dietrich
Berlín (EFE, DPA y ASN) -La proximidad del centenario del nacimiento de Marlene Dietrich -que se cumple el 27 de diciembre-ha suscitado una serie de actividades celebratorias en Alemania, pese a que la mítica actriz siempre tuvo una relación ambigua con sus compatriotas, siempre entre el amor y de odio. Esas actividades van desde la publicación de nuevas biografías a la inauguración, la semana pasada, de una peculiar muestra-homenaje, en la que bajo el título «Marlene y el Tercer Sexo», el Museo Homosexual de Berlín exhibe objetos de la máxima diva alemana a la que califican de «bisexual alegre».
 
El centenario parece ser el punto final de una reconciliación que tardó muchos años en darse, después de que
Marlene renegara de su país con la llegada de los nazis al poder en un tono que llevó a que muchos no la perdonaran nunca. «Odio a los alemanes», dijo en aquella época Dietrich en una frase de una claridad contundente pese a que ahora el Museo de Cine de Berlín explica siempre a sus visitantes que lo que quiso decir la actriz era que odiaba a los nazis. Pese a que Marlene Dietrich es considerada la «única estrella mundial» que ha producido Alemania y que su figura ha adquirido con los años dimensiones míticas, sólo en 1997 las autoridades de su ciudad natal, Berlín, decidieron darle su nombre a una plaza. En el mismo año, el Museo del Cine de Berlín adquirió el legado de la actriz a la que le tiene dedicada una sección especial de la exposición permanente.

Justamente, uno de los libros de reciente aparición fue escrito por Werner Sudendorf, director del Museo de Cine de Berlín, bajo un título escueto: «Marlene Dietrich». Sudendorf asegura que no le fue fácil realizar las investigaciones de su libro puesto que parte de la leyenda de Marlene Dietrich se ha alimentado del esfuerzo, en buena parte exitoso, que hizo siempre la actriz por dificultar la investigación sobre su vida. Es bien sabido que Marlene odiaba a los biógrafo y a los periodistas, lo que para muchos era también una estrategia de la actriz para alimentar su mito.

Otro de los libros que han salido al mercado está titulado «El ángel azul de Berlín», de Ulrike Biebrecht, y en él se buscan las raíces y las huellas de la actriz en su ciudad natal. En esa obra se muestran las relaciones de Marlene con la capital alemana desde su infancia y adolescencia en el barrio de Schoeneberg hasta su regreso póstumo para ser enterrada en el cementerio de Friedenau, donde está su tumba en la que siempre hay flores frescas.

Homenaje

El Museo Homosexual (el primero y único del mundo dedicado exclusivamente a la promoción y edición de material museístico sobre la homosexualidad) expone 500 objetos que documentan la vida fílmica y privada de la actriz, especialmente sus relaciones con sus admiradores, sus amigos homosexuales, colaboradores y también sus relaciones con sus amigas lesbianas como la cantante Claire Waldoff y la dramaturga Mercedes de Acosta. En la entrada a la exposición se puede leer una de las más famosa declaraciones de Marlene al respecto: «Está usted en contra de los homosexuales? Yo no, porque el hecho de que no sean capaces de reproducirse es un pensamiento bastante tranquilizador».

El material exhibido, en parte inédito, es mayoritariamente fotográfico, pero incluye también vestidos, zapatos y sombreros de la artista, así como libros de su biblioteca privada y objetos curiosos como su última agenda de direcciones y el último teléfono que utilizó en su vivienda parisina, donde murió en 1992. Entre las fotos inéditas, hay unas tomadas por el actor francés Jean Gabin (el gran amor heterosexual de la actriz) en las que se ve a Marlene con Lin Mayberry, fotógrafa estadounidense con quien ella tuvo una relación amorosa.

Pero uno de los romances de Marlene más conocidos y mejor documentados en la exposición es el que mantuvo en los años '30 con la dramaturga Mercedes de Acosta.
 

Poco antes de marcharse a Estados Unidos con el director Josef von Sternberg, quien la lanzó al estrellato con la película «El Angel Azul», la Dietrich ya se había expresado de manera muy abierta sobre la homosexualidad y gustaba de alimentar todo tipo de rumores. Pero no todas sus declaraciones sobre el grupo que la convirtió en uno de sus ídolos eran halagadoras: «Casi todos los homosexuales que conozco, sean hombres o mujeres, son gente infeliz. Conozco a algunos que han sido capaces de construir una vida de pareja, pero son una excepción», manifestó en una ocasión.

Entre los efectos personales de
Dietrich que se exhiben está el famoso frac de «Marruecos», con el que plasmó su androginia en la pantalla.

Además de un sinfín de programas de radio y TV dedicados a ella, está prevista una exposición especial y una serie de proyecciones de películas en el Museo del Cine de Berlín. Paralelamente, el Friedrichstadtpalast, el gran teatro de variedades berlinés, presentará un espectáculo consagrado a Marlene a partir del 28 de diciembre.

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