17 de octubre 2002 - 00:00

Cerró valiosa cumbre de Amigos de Museos

E l XI Congreso de la Federación Mundial de Amigos de los Museos que tuvo lugar entre el 7 y 11 de Octubre, congregó a relevantes personalidades extranjeras y argentinas de la cultura. «¿Por qué amigos de los museos?» fue el tema central de los debates que tuvieron un alto porcentaje de asistentes (450 inscriptos) entre argentinos y otros llegados de Francia, Australia, Portugal, México, Perú, Inglaterra, Canadá y Grecia. Concurrieron además 180 personas residentes en el interior del país gracias a un sistema de becas otorgado por el comité organizador integrado por Susana de Bary, Nelly Arrieta de Blaquier, Inés B. de Stegmann, María Luisa Picabea y Héctor Martínez.

Abrió las jornadas Jeremy Rifkin (EE.UU.), presidente de la Foundation on Economic Trends, destacado economista autor de importantes libros, entre ellos, «La Era del Acceso» y «El Fin del Trabajo», quien señaló que en un mundo que opera a la velocidad de la luz existe el desafío de no permitir que la globalización nos haga perder identidad. La misión de los museos no es convertirse en una extensión de las corporaciones sino en un foro de reflexión, de debate, de compromiso, una comunidad de verdaderos seres humanos ya que la realidad virtual no puede sustituir a la experiencia real.

Glenn Lowry, (Nueva York, 1954), magna cum laude en Historia del Arte, obtuvo su Master y Doctorado en Harvard, es director del Museo de Arte Moderno de Nueva York desde 1995. Es conocida la importancia de esta institución que posee 150.000 obras, un presupuesto de 85 millones de dólares, un fondo de donaciones de 400 millones que genera intereses por 20 millones anuales además de las donaciones particulares, emplea a 600 personas, no recibe subsidio estatal. Lowry coincidió con Rifkin en que un museo debe ser un espacio para la reflexión así como recordar el pasado, explorar el presente y anticiparse al futuro. También arriesgar; por ejemplo, el MOMA recién compró obras de Andy Warhol en los' 80 por cifras millonarias en lugar de hacerlo cuando sólo costaba algunos miles. Centró su exposición en la futura ampliación del edificio diseñado por el arquitecto Tanigushi que cubrirá 192.000 m2, dedicando varios pisos a un centro de investigación y educación así como el renovador enfoque en cómo contar la historia del arte.

Fue muy emotivo el relato de Dom Christopher Power (Australia, 1953), abate benedictino. Puso a New Norcia en el mapa, una aldea al norte de Perth cuyo monasterio no recibe subsidios ni de la Iglesia ni del Gobierno. Una crisis financiera en 1991 obligó a 200 de sus 600 habitantes a abandonarla pero la comunidad benedictina apeló a su imaginación para autofinanciarse, desarrollando una industria local de pan, vino y aceite de oliva. Actualmente y gracias a los Amigos tienen en el monasterio un museo y galería de arte que atraen a 35.000 personas por año, una biblioteca de 75.000 volúmenes, una residencia para huéspedes y un Centro Educativo que abarca también estudios aborígenes.

•Metamorfosis

«Búsqueda de fondos y de sponsors» fue el tema de Luisa Kreisberg (EE.UU), presidente de The Kreisberg Group Ltd., ex periodista de «The New York Times» y directora de Información Pública del MOMA. En su exposición señaló que esa búsqueda ha llevado a los museos a entregarse a las leyes del mercado transformándolos en centros de entretenimiento. Son los Amigos que deberán ser más creativos para superar el desafío de que una «cultura sustentable no se vea amenazada por una cultura descartable». También muy ilustrativa la ponencia de Jacques Pérot (Francia, 1945), presidente desde 1998 del Consejo Internacional de los Museos (ICOM), en referencia a los museos y castillos de Francia, propiedad del Estado, y especialmente, Compiegne y Blérancourt de los que fue director.

Marie-Sol de La Tour d'Auvergne
, presidente de la French Heritage Society, organización sin fines de lucro fundada en 1982, está dedicada a la preservación del patrimonio francés tanto en Francia como en EE.UU. y hasta la fecha ha participado en más de 250 proyectos de restauración de castillos, iglesias, edificios históricos y parques financiados a través de viajes culturales, alquiler de instalaciones para conciertos, programas educativos, mecenazgo.

La pregunta medular de
Alberto Bellucci (Argentina), director del Museo de Arte Decorativo, fue cómo atraer al público, cómo conmoverlo así como la de Orlando Ferraro, tesorero de la Asociación Amigos del Museo Emilio Caraffa (Córdoba) que trató el complejo tema de cómo acercar a los jóvenes a las Asociaciones de Amigos.
Carla Bossi Comelli (Italia), graduada en Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Buenos Aires, radicada en México, ocupa desde el año 2000 la presidencia de la Federación Mundial (FMAN). Señaló que ser Amigo implica derechos y deberes y las asociaciones tienen un fin social, deben complementar y no reemplazar las tareas insustituibles del Estado. Conceptos con los que coincidió Nelly Arrieta de Blaquier, ya que los Amigos son una ONG y que éstas son el nexo natural entre los Museos y la comunidad.

Analizadas desde diversas ópticas en lo cultural, social, económico, y enfatizando lo educacional por más de 20 especialistas, estas asociaciones que representan a más de 1.500.000 amigos y voluntarios de museos de 35 países cumplen un papel cada día más relevante para consolidar y proteger a las instituciones culturales y su patrimonio. Como cierre de las jornadas de un Congreso calificado como modelo de organización, el psiquiatra y psicoanalista de vastísima trayectoria
Domingo Grande Alurralde (Argentina, 1923) usó palabras clave como «encuentro», «amor», «amigo», «amparo», «deseo», para dar una visión integradora y profundamente humanística de los sueños que están siempre esperando una interpretación, en ese «museo interno del hombre».

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