21 de abril 2005 - 00:00

Chico Novarro y un viaje a los orígenes

Chico Novarro: «Si hubiera nacido en Europa, con los éxitosque tuve estaría viviendo en una casa en la montaña ytocando mi piano de cola mirando el paisaje. En cambio, tengounas liquidaciones que a veces dan risa».
Chico Novarro: «Si hubiera nacido en Europa, con los éxitos que tuve estaría viviendo en una casa en la montaña y tocando mi piano de cola mirando el paisaje. En cambio, tengo unas liquidaciones que a veces dan risa».
"Creo que finalmente tengo el libro del espectáculo; estuve todo el tiempo cambiándole y agregándole cosas. Es que son muchas las que van a incluirse: los recuerdos de muchos años con la música, mi vida, un homenaje a la calle Corrientes, al teatro, al tango" dice Chico Novarro a este diario, poco antes de cantar por primera vez en el teatro Gran Rex el 30 de abril.

Periodista: Se lo ve eufórico.

Chico Novarro: Es que la calle Corrientes es 'el escenario de Buenos Aires'. Allí fueron mis primeros pasos como músico de jazz, cuando iba a los clubes. Fue la época en que fundamos los Swing Timers con Jorge Navarro y Jorge González. Tocábamos como número vivo en el cine Opera; me acuerdo que después de tocar, me acostaba arriba del piano para ver 'Vértigo' de Hitchcock. O sea que todos estos recuerdos aparecieron cuando me llamaron para hacer el Gran Rex. En principio me pareció una locura una sala tan grande; pero como el empresario estaba muy confiado, finalmente acepté».

P.: Parecería que se lo plantea como un espectáculo distinto a los que viene haciendo
últimamente.

C.N.: Sí, justamente por esto que digo; aunque no busco una cosa nostálgica ni evocativa, por eso mezclaré cosas antiguas con otras más actuales. Los llamé a Navarro y a González para volver a tocar en un trío de jazz; estoy volviendo a tocar la batería para poder hacerlo. También llamé a Tato Finocchi, con quien estoy haciendo un disco de tango. Habrá una orquesta grande y estará mi viejo compañero Mike Rivas. Es un espectáculo eminentemente musical con canciones que se han hecho muy conocidas; al punto que muchos ni siquiera saben que son mías.


P.:
¿Ya definió qué género prefiere de todos los que recorrió?

C.N.:Yo canto tangos desde que era chico, en mi Santa Fe natal. Cuando viví en Córdoba, toqué tangos y jazz. Después vino mi paso por el Club del Clan y como yo había estado viviendo en Colombia y conocía la cumbia, ocupé esa parte con temas como «El orangután», que ahora los veo como canciones para niños. El jazz me nutrió, y desde el jazz es que aprendí a escribir boleros. A partir de la buena música tropical de los cubanos radicados en Nueva York aprendí esos géneros y a escribirlos con buenos arreglos.Yo crecí con el jazz y terminé encontrando muchas satisfacciones en el bolero y en el tango. En los '70, el medio me llevó a actuar en los cafés concert, y ahí me desarrollé como showman. En fin, estoy un poco en cada cosa; en todo caso, hoy en día, lo que menos me representa es el repertorio que hice en los tiempos del Club del Clan.


P.: ¿Sigue componiendo a ritmo verginoso?

C.N.: Mucho menos que antes. Hace tiempo que sólo escribo en función de los espectáculos que estoy preparando. Pero cuando me pongo a trabajar, me siento y me salen las cosas. No tengo la conducta de componer, salvo, como le digo, por necesidad. Es que cuando me pongo a tocar me distraigo con los instrumentos, con la guitarra, con el piano. Si quiero hacer una canción tengo que hacerlo sobre un escritorio; empiezo con la letra y, a partir de ahí, le doy forma final con la música.


P.:
Muchas de sus canciones se han hecho famosas internacionalmente y han sido grabadas por los artistas más variados. ¿Le gusta escuchar sus temas por otros intérpretes?

C.N.: A lo largo de mi vida, he tenido la suerte de ser cantado por intérpretes maravillosos, como Tito Rodríguez o Leny Andrade. En otros casos me encuentro con sorpresas, como una versión reciente de «Amnesia» que fue grabado en rap por el grupo mexicano Control Machete. No siempre me gustan las versiones de igual modo; lo que más me molesta es cuando se meten con las letras o le cambian el sentido a mis palabras. Igualmente, es un orgullo que artistas de mi país y de otros lugares se acerquen a mis temas, más allá de que no siempre yo quede igualmente conforme con las versiones.
 

P.: Usted ha dedicado muchas veces su tiempo a SADAIC, como miembro de la comisión directiva o luego, en la oposición, reclamando por los derechos de los compositores. ¿Colgó los guantes?

C.N.: SADAIC gana por cansancio. Hace poco, un veedor del Estado descubrió cosas que son para horrorizarse, pero el gobierno no tomó cartas en el asunto. Los autores tenemos un administrador caro, que se queda con nuestra plata; pero a la vez no somos capaces de unirnos para defendernos. Se recauda mal y se distribuye peor.Y los auditores del Estado que están allí no auditan nada. Es realmente kafkiano. Lo que yo sé es que si hubiera nacido en Italia o en Francia, con las canciones que compuse y con los éxitos que he tenido, estaría viviendo en una casa en la montaña y tocando mi piano de cola mirando el paisaje. En cambio, tengo unas liquidaciones que a veces dan risa por lo absurdas.


Entrevista de Ricardo Salton

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