11 de diciembre 2001 - 00:00

Cine y TV, cautos ante las medidas

Las distribuidoras independientes de cine no están comprando material y esperan que el Banco Central implemente una política clara en lo que se refiere a regalías. Las "majors" (que reciben películas directamente de sus casas matrices en EE.UU.) no están afectadas.

Poco concurrencia al cine
Poco concurrencia al cine
En el «barrio» del cine (zona comprendida entre las calles Riobamba, Lavalle, Tucumán y Junín, donde se concentra la mayor parte de las distribuidoras) hay escaso movimiento, muchas conversaciones y una actitud de extrema cautela. Después de un viernes a puertas cerradas por haberse celebrado el Día del Distribuidor, ayer volvieron la actividad, y las versiones.

La posibilidad de que las nuevas medidas económicas y las inciertas perspectivas a futuro puedan afectar, seriamente, el ritmo natural de estrenos a los que la Argentina de los últimos años se había acostumbrado, pesaba sobre los ánimos. Algunos distribuidores, enganchados al teléfono, preferían no hacer declaraciones, y casi todos consideraban que aún es algo prematuro aventurar una política a seguir con respecto a lo inmediato.

En principio, hay una coincidencia: durante los tres meses que durarán las restricciones (plazo que nadie cree se respete), la mayor parte de las compañías independientes se abstendrán de hacer compras, e irán estrenando el material comprado con anterioridad y que tienen en sus depósitos
.

Tradicionalmente, los meses de diciembre y enero no son demasiado activos para el sector. Recién en febrero, para cuando se confía que haya más certezas que ahora, la actividad se pone a pleno con la realización del American Film Market en Los Angeles y el Festival de Cine de Berlín, adonde todos los distribuidores viajan para abastecerse de material para la primera parte del año.

El negocio del cine, de todos modos, distingue dos tipos de actores: las distribuidoras independientes y las «majors», filiales de los grandes estudios norteamericanos (Warner, Fox, Columbia, United International Pictures y Disney entre ellos). En el caso de estas últimas, las películas no se compran sino que se reciben directamente desde sus casas matrices, aunque aquí se plantea el problema sobre la forma en que esas casas podrán recibir de vuelta el dinero producido por esos títulos en el país.

Aunque había dudas, la mayor parte de las «majors» consultadas por este diario coincidió en que sólo se harían más engorrosos los trámites, pero que el circuito económico no se modificaría: «No está restringido el giro de divisas ni el pago de las facturas del exterior por internegativos, copias, y todos los insumos necesarios para estrenar películas», dijo a este diario Martín Iraola, vicepresidente de Disney. «Nuestro cronograma de estrenos se mantiene sin modificaciones». La Twentieth Century Fox coincidió en el mismo sentido. En otras épocas de crisis económicas, las compañías americanas habían restringido el material que enviaban al país ante la incertidumbre de reembolsar las ganancias.

En el caso de las distribuidoras independientes, que sí compran películas en el exterior, el panorama es diferente. Un distribuidor importante, que prefirió mantener el anonimato, decía ayer que aún era muy prematuro hacer un diagnóstico. «El decreto autoriza los pagos por regalías y dividendos, y la compra de películas es una regalía», comentó. «Lo que no se sabe es de qué manera el Banco Central implementará esas normas. Cuando las regalías al exterior no estaban autorizadas se presentaba el formulario 4008 de declaraciones juradas. Supongo, al menos hasta hoy, que no se llegará a eso. Lo que se quiere evitar es la fuga de divisas pero no continuar destrozando bienes culturales de los argentinos como sin duda es el acceso al cine que se produce en el mundo», siguió. «Ya bastante tenemos con la tremenda recesión que afecta a la concurrencia al cine, como para que encima nos traben la posibilidad de estrenar películas».

Se calcula que, este año, la asistencia total del público a las salas arrojará una caída de entre 5% y 7%. Otro distribuidor, especializado en cine arte, coincidió en que era necesario esperar la implementación del tema de las regalías, y agregó que
«por el momento, nuestra compañía no comprará material nuevo. El año fue terrible y ahora, encima, sobreviene esta complicación», se lamentó.

En la televisión

Mientras tanto, también comenzó a sentirse en canales de televisión y productoras independientes el impacto de las últimas medidas dispuestas por el gobierno: afectan en particular a cajas chicas y en general a un recorte mayor en la pauta publicitaria. También comenzó a considerarse, sobre todo en las productoras que registran un alto índice de meritorios, pasantes y contratados, la posibilidad de despidos o efectivización en algunos casos.

La escasez de efectivo se hizo sentir especialmente en las cajas chicas de programas (tanto de canales como de productoras) para el pago que se realizaba habitualmente en efectivo y diariamente de servicios como mo tos, remises, agencias de recortes fotográficos, utilería e insumos, entre otros. En la mayoría de las producciones esos pagos que se realizaban en el mismo momento de la contraprestación del servicio pasaron a «proveedores».

En Telefé el inconveniente puntal surgió con la producción de
«Sentí el verano», ciclo que lanzan el 17 de diciembre y para el que deben trasladar a un equipo grande de productores y técnicos a Mar del Plata. Se debatía sobre la manera de proveer de fondos al equipo en cuestión. Casos anecdóticos son el de Maru Botana, que llegó un día al canal y por falta de efectivo no contaba con todos los ingredientes que requería la receta del día. En la producción del noticiero de Telefé, en tanto, la falta de papel y otros insumos básicos complicó la tarea de redacción. Para las películas y latas no se registran mayores complicaciones, salvo pagar lo que se adeuda (habitualmente se abona con cheques o giros y son comunes los planes de pago en cuotas).

En «Azul» el principal cambio que se registrará a partir de enero tiene que ver con la incorporación de un gran número de producciones independientes a la planta del canal, con lo que se busca revertir paulatinamente la fuerte tendencia a la externalización de la programación. La decisión responde a la intención de que del canal tenga mayor control en el manejo de presupuestos de los programas, que vienen ajustándose hace tiempo.

«Números rojos» y «Pasa palabra» (el nuevo ciclo de juegos que conducirá
Claribel Medina desde el 7 de enero), ambos de «Ideas del Sur», se realizarán en el canal y son los únicos programas de la productora de Marcelo Tinelli para el verano. Ambos tienen en común el bajo costo. Lo mismo ocurrirá con «Maridos a domicilio», tira producida por Enrique Estevanez, quien a raíz del cierre de los Estudios Pampa también trabajará en el canal de Colegiales.

En varias productoras han decidido esta semana suspender las fiestas de fin de año. Una empleada de Ideas del Sur dijo a este diario:
«No es que a Tinelli le cueste conseguir un canje con Chandon, el tema es que no hay espíritu festivo así que no habrá fiesta».

Otro cambio que afecta en particular a los participantes en programas de juegos es el premio cuando se trata de dinero en efectivo (
Tinelli, por caso, regala electrodomésticos y viajes por canje). «Números rojos» antes pagaba en efectivo y ahora lo hace a través de cheques. El ganador de «Gran hermano II» sacó la cuenta de la cantidad de años que le llevaría obtener su premio de 200 mil pesos con la restricción de 1000 pesos por semana, y en «El bar» sintieron una fuerte caída en las ventas. Ahora no sólo deberán aceptar patacones (en lo que vienen insistiendo desde el comienzo del programa) sino que los preocupa recibir lo antes posible las máquinas POS para el débito por tarjeta y aleccionar a los concursantes-mozos sobre cómo utilizar el nuevo sistema.

En «Canal 7» el primer día en que entraron en vigencia las medidas sólo había 500 pesos para cubrir los gastos de la jornada de la totalidad de los programas. Pero lo que más complica al canal del Estado es el complicado trámite para obtener cheques, ya que requieren la firma de los tres integrantes del directorio.
Emilio Cartoy Díaz, gerente de producción del canal, dijo a este diario: «Nosotros trabajamos todavía con microondas, no con satélite, y para subir la señal a los edificios le pagábamos una propina al portero. Cuando se hacen exteriores son frecuentes los peajes o estacionamientos y en el día a día es lógico que se rompa algo y hay que repararlo para salir en vivo. Todo eso se pagaba en efectivo».

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