Alquiler a privados de salas de cine: otro recurso en pandemia

Espectáculos

En la Argentina se descree que funcione. Tras medio año con los cines cerrados y con la escapada del dólar, en el medio se hacen una pregunta sin respuesta: ¿cuánto debería valer hoy una entrada?

La cadena cinematográfica AMC Theatres, una de las más importantes en los Estados Unidos, ha lanzado una campaña para hacerle frente, aunque sea con escaso o nulo rédito, a la crisis del covid-19: “Alquile usted una sala e invite a sus amigos”. Esto es, ha llevado a la práctica lo que algunos estudios cinematográficos hacían con sus películas históricas cuando comenzó la crisis del soporte físico, mucho antes de la pandemia: en lugar de editar películas a nivel masivo para vender en tiendas que iban cerrando una tras otra, ofrecían ediciones personalizadas de un CD para aquellos que lo quisieran. La expansión del streaming no dejó mucho para ese negocio, que hoy ya no existe.

En cambio, la posibilidad de reunir un grupo de amigos o familiares, con un tope de 20 personas, que tengan ganas de ver una película juntos en un cine de verdad, parece en estos días tener más posibilidades. El cine, en estos casos, se asegura una función que de otro modo podría quedar desierta (aunque la ganancia sea nula), y los espectadores asisten con más confianza porque se conocen entre sí. Desde luego, es necesario mantener todas las normas de seguridad, barbijo incluido, y esto sólo tiene lugar en aquellos estados donde los cines han sido autorizados a funcionar. No por el momento en California ni Nueva York, pese a que el gobernador de ese estado, Andrew Cuomo, autorizará a reabrir salas a partir de la semana próxima, a una capacidad de 25% del aforo, con un máximo de 50 personas por pantalla, y sólo en los condados que tienen una tasa de positividad por debajo del 2% en el promedio de 14 días.

Según lo que informa AMC en su sitio web, la tarifa para alquilar una sala tiene un piso de 99 dólares sin los impuestos, y puede llegar a los 349 dólares según la película elegida, la ubicación de la sala y las bebidas y comidas adicionales. Estos valores, los más baratos que hubo jamás para alquilar una sala de cine, no representan una ganancia para la cadena sino que es casi una decisión política para mantenerse en funcionamiento en medio de la pandemia del coronavirus. Las ganancias de AMC cayeron 942 millones de dólares este año, un 22% comparado con el mismo período del año pasado.

¿Es posible una jugada así en nuestro país cuando se autorice a las salas de cine volver a funcionar? “No creo que se pueda”, dijo a este diario un empresario del sector que prefirió mantener el anonimato. “Ese tipo de alquileres era cosa de todas las semanas. Sobre todo las empresas, que alquilaban con exclusividad una o más funciones para agasajar a clientes o empleados. Pero, de reabrirse las salas pronto, no sé si funcionaría. Con la disparada del dólar también hay una gran incertidumbre. ¿Cuánto valdría hoy una entrada al cine para que más o menos se justifique, a un distribuidor independiente, invertir en un estreno, y al cual no se sabe cuánta gente va a querer ir? Encima con barbijo. ¿El público volverá a los cines? Las majors seguirán operando como lo hicieron siempre en tiempos de turbulencia económica, y aun perdiendo plata, pero los propietarios de los cines enfrentan ahora otro problema. ¿Qué pasa si los cines no pueden reabrir antes del 17 de noviembre próximo? Se pierden ‘Mulan’, porque ese día arranca en nuestro país el canal de streaming ‘Disney +’ y la película iría directamente allí”.

Según este empresario, la situación ofrece complicaciones que ni siquiera habían sido pensadas hasta hace poco: “Las nuevas normas de higiene exigen que ahora, entre función y función, el cine sea desinfectado, barrido y limpiado en su totalidad: no sólo la sala sino también los pasillos, los baños. ¿Usted cree que eso se hace en cinco minutos? Hay que repetirlo al menos cuatro veces, y eso representará que los cines pierdan una función diaria, un ‘pase’, como decimos en el ambiente, lo cual será catastrófico en la recaudación final. No sólo se trata de limitar la cantidad de espectadores: también de funciones”.

Consultado sobre la solución transitoria de los autocines, señaló: “Todo lo que pueda sumar en este momento convulsionado es bienvenido. Pero, sobre este particular, yo tengo mis objeciones porque conozco este negocio desde hace mucho tiempo. ¿Sabe que los autocines hoy están usando pantallas LED, como si fueran pantallas digitales gigantes? Eso está muy lejos de la calidad que exigen en los Estados Unidos, donde las proyecciones de autocines se hacen en DSP, como si fuera un cine real”.

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