14 de enero 2019 - 00:03

"Los actores directores profundizan lo que leen"

Viene de ganar en el Festival de Karlovy Vary el premio especial del jurado, el de la crítica internacional y mejor actriz a Mercedes Morán.

Familia. Nunca conocí una que no fuera disfuncional en algún punto. La diferencia es que los de El juego de la silla trataban de disimular su angustia y los de este film parecen más relajados porque están de vacaciones. 
Familia. "Nunca conocí una que no fuera disfuncional en algún punto. La diferencia es que los de "El juego de la silla" trataban de disimular su angustia y los de este film parecen más relajados porque están de vacaciones". 

El recuerdo de lejanas vacaciones, con sus placeres y padecimientos, derivó en una película, “Sueño Florianópolis”, y en un triple triunfo: el Premio Especial del Jurado, el de la Crítica Internacional, y el de Mejor Actriz, Mercedes Moran, en el Festival de Karlovy Vary (otro lugar precioso para ir de vacaciones). En vísperas del estreno charlamos con su directora, Ana Katz.

Periodista: Ambienta su historia allá por 1992. ¿Será que hay algo autobiográfico?

Ana Katz: Algo hay en cuanto a los viajes, a Brasil en particular, que he vivido desde muy chica, cuando íbamos millones de argentinos en autos sin aire acondicionado que siempre se rompían (una vez hicimos 400 kilómetros con el parabrisas roto y encima nos tocó una tormenta), y en la ruta había una falsa salida por la que terminábamos todos en Porto Alegre. Cuando al fin llegábamos a Florianópolis, empezaban los cartelitos de “Aluga”, alquiler. Nadie sabía lo que iba a encontrar. Hoy vivimos con la referencia constante de internet, cambió mucho la manera de viajar, ya no hay esa cosa de ir a la aventura con la familia. Entonces había que confiar más en la intuición.

P.: Es muy rica esa metáfora de estar “con los satélites apagados”. Pero también Florianópolis cambió mucho.

A.K.: Entonces no había rejas ni antenas parabólicas. Hice cuatro viajes recorriendo la isla, hasta encontrar el lugar donde la memoria no chocaba tanto con la realidad, un pueblo muy pequeño, Matadeiro, apenas cien casas, sin tránsito de autos, adonde solo se llega caminando desde Aramazao. Incluso hay que pasar un pequeño río. Filmar allí fue un placer, aunque hubiera que trasladar los equipos todos los días, y caminar bastante. “Cinema físico”, decía Andrea Beltrao, la actriz brasilera que completa el cuarteto con Mercedes Morán, Gustavo Garzón y Marco Ricca.

P.: Ricca, el protagonista de la deliciosa “O casamento de Romeu e Julieta” (él, hincha del Corinthians, ella del Palmeiras). ¿Cómo lo conoció?

A.K.: Hace años, en un festival. En Brasil él y Andrea son muy populares, y los dos son actores directores, como Mercedes, que me dirigió en teatro, y Garzón, que me dirigió en cine. Me gustan los actores directores, porque son gente que profundiza en lo que lee. Analizan a fondo los guiones, y hacen sugerencias. Eso es muy lindo, sobre todo en esta obra que pide mucho de miradas sin bajada de línea.

P.: También actúan los hijos de Morán (Manuela Martínez) y Garzón (Joaquín) como hijos de los personajes protagónicos.

A.K.: Se me ocurrió un día, y resultó. Hay escenas donde los escuchaba hablar y era difícil pensar que no fueran una familia de veras. Sentía mucha naturalidad.

P.: También hace un cameo como miembro de los Benítez, un matrimonio que discute todo el día. ¿Fue por gusto, o porque faltó la actriz que estaba a cargo?

A.K.: Gusto, gusto. Era algo que podía hacer, y que entendía, una pareja que funciona como espejo de la protagónica pero en otro estadio. Y esa pareja protagónica la componen dos sicólogos, como mis padres. No me burlo, los sicólogos no dejan de ser queribles, por ese esfuerzo de rastrear en tu mente tratando de ver cómo podés ser un poco más feliz, mientras ellos mismos luchan con sus propios problemas.

P.: Pensando en los personajes, cada uno con su raye, cabe el recuerdo del slogan con que se promocionó “El juego de la silla”, su primera película, en España: “¿Acaso su familia es normal?” A.K.: Nunca conocí una familia que no fuera disfuncional en algún punto. La diferencia en este caso es que los de “El juego de la silla” trataban de disimular su angustia a lo largo de un día en un solo lugar, y los de “Sueño Florianópolis” parecen más relajados solo porque están de vacaciones.

P.: Supongo que el equipo de filmación estaría relajado de veras.

A.K.: ¡Ah, terminar la jornada e irse ahí nomás a la playa! Lo mismo me pasó cuando filmamos “Una novia errante” en Villa Gesell. Además hay una suerte de epifanía que surge de lo que estás viviendo, ideas que aparecen mientras vas por la playa. ¡Quiero filmar de nuevo en Brasil!

P.: Claro, donde además la conocen y hacen retrospectivas de su obra. ¿Esta vez también participó su hermano?

A.K.: Si, Daniel fue mi coguionista, como en “Los Marziano”. El es músico, guionista, asistente de dirección. Compartimos un lenguaje común. Pienso hacer una con él como protagonista, él y su perra. Un lindo retrato en blanco y negro, algo experimental. No voy a demorar demasiado ese proyecto porque ya lo tengo muy nítido. También estoy desarrollando otros guiones. Pensar, escribir, trabajar con los actores, investigar, me gusta de verdad. Filmar, no tanto. Y nunca en diciembre, cuando mis hijos terminan la escuela. Igual, después también disfruto del rodaje. Este, de onda, fue el mejor. P: En la película pareciera que éstas serán las últimas vacaciones de toda la familia. Los hijos ya son grandes. Sin embargo, nadie resalta ese detalle.

A.K.: Es algo que estoy pensando mucho últimamente: a veces, uno no se da cuenta del gran momento que está viviendo. Cuando lo advierte, ya pasó.

Dejá tu comentario

Te puede interesar