17 de abril 2007 - 00:00

Coctelera de gustos y de público

«Babasónicos» actuó la primera noche del Quilmes Rock,con un público en general tranquilo, que contrastó con el dela noche siguiente.
«Babasónicos» actuó la primera noche del Quilmes Rock, con un público en general tranquilo, que contrastó con el de la noche siguiente.
Quilmes Rock. Viernes: actuaciones de «Arbol», «The Psychedelic Furs», «Babasónicos» y «Keane». Sábado: actuaciones de «Kapanga», «El Tri», «Ojos de Brujo», «Intoxicados» y «Los Piojos».

La noche del viernes del Quilmes Rock convocó en River a un público tranquilo (y familiar, sobre todo en las plateas) que asistió para oír las baladas radiales de «Keane» o los temas del cool rock que interpretan los «Babasónicos», con lo que la actitud con cada una de las bandas resultó un gran contraste con la noche del sábado, en la que los españoles «Ojos de brujo» prácticamente debieron huir del escenario tras tocar sólo siete temas, ante el abucheo y objetos arrojados al grito de «Que salgan los Intoxicados» (en alusión a la banda local que lidera Pity Alvarez) y «Que salga Ciro» ( lider de «Los Piojos»).

Así, la noche del sábado tuvo espectadores más impacientes y que sólo esperaban la consigna «comprometida» que llegó con los mexicanos «El Tri» y la arenga tras la balada compuesta en memoria de las víctimas de Cromañón. El broche de oro fue la siempre celebrada presencia de «Los piojos», con dedicatorias a todos: los muertos en Cromañón, la situación de los docentes del país, y el recuerdo del profesor neuquino Carlos Fuentealba, los inundados de Santa Fe -lo recaudado con la venta de remeras de la banda será destinado a un hospital de la provincia-y Diego Maradona.

Antes, los «Intoxicados» fueron aplaudidos tras la parodia de Silvio Soldán, con el invitado Dady Brieva luciendo peluca rubia y el cartel «Grandes valores del rock, de ayer de hoy y de siempre». Sorprendió en la segunda noche del Quilmes Rock el cierre a cargo del grupo inglés «Keane», que con sólo dos discos y hits radiales que sonaron los últimos años, demostraron en el concierto «alive» que valió la pena pagar una entrada para sentir la diferencia con el meloso y previsible sonido del CD.

En vano comparados con «Coldplay», acaso sólo porque son ingleses y cultivan una formación similar de batería, piano y voz, más algunos pocos temas con guitarra a cargo del líder, el grupo liderado por Tom Chaplin, fue recibido con la calidez habitual del público (hay varios clubes de fans).

Tan fervorosa respuesta fue agradecida por el regordete Chaplin -mejillas rosadas al final del primer tema y sudoroso tras sus corridas a lo largo del escenario en «T»-, quien al comenzar los temas pedía la ayuda del público, ya sea con las luces de sus celulares (una práctica ya habitual en recitales) hasta coros «aunque no sepan inglés, pídanle a un amigo que les traduza o simplemente tarareen».

Visiblemente impresionado por las más de 50 mil personas congregadas en River, para ellos un estadio perdido en Latinoamérica donde evidentemente no imaginaban ser tan conocidos, habló de Diego Maradona, a quien deseó pronta recuperación con el tema «Try Again».

No faltaron «Somewhere only we know», «Is it any wonder», «Crystal ball» y «Bedshaped», en una segunda jornada rockera que había comenzado con «Arbol», segundo por los ingleses de «Psychedelic Furs» (banda ochentosa que capitanean los hermanos Richard y Tim Butler cultora del post punk) y siguió con «Babasónicos» como inmediatos teloneros de «Keane».

Otro detalle que se afianzó durante el último año es el protagonismo de la puesta audiovisual, esta vez con destaque de lo que antaño era una simple torre de sonido y que para este festival se convirtió en atracción durante los intervalos. Con pantallas de alta definición ubicadas en tres paredes, show de lasers y hasta fuegos artificiales, el show del Dj Zuker animaba el intermedio entre banda y banda con temas y videos acordes al estilo musical que ofrecía cada banda. Pero la repetición al día siguiente del mismo set, hizo creer que Zuker sólo había dejado el programa en la PC para que otro lo manejara.

Fueron legión los «rateros» (se vio gran cantidad de personas denunciando robo en los patrulleros ubicados fuera del estadio), llamó la atención que no revisaran mochilas y también hubo varios que no sólo ingresaban borrachos sino que además podían continuar bebiendo dentro con la sorpresa de la noche: venta de fernet con coca en el festival que auspicia una marca de cerveza. Claro que se trataba de infiltrados espontáneos y no autorizados que hicieron su negocio hasta que fueron interceptados.

También sorprendieron muchos revendedores de entradas ubicados en el interior del largo vallado que se transita desde el primer control hasta el ingreso definitivo al estadio. Sin algo de caos, no hubiera sido un festival de rock.

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