17 de abril 2007 - 00:00
Coctelera de gustos y de público
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«Babasónicos» actuó la primera noche del Quilmes Rock,
con un público en general tranquilo, que contrastó con el de
la noche siguiente.
Visiblemente impresionado por las más de 50 mil personas congregadas en River, para ellos un estadio perdido en Latinoamérica donde evidentemente no imaginaban ser tan conocidos, habló de Diego Maradona, a quien deseó pronta recuperación con el tema «Try Again».
No faltaron «Somewhere only we know», «Is it any wonder», «Crystal ball» y «Bedshaped», en una segunda jornada rockera que había comenzado con «Arbol», segundo por los ingleses de «Psychedelic Furs» (banda ochentosa que capitanean los hermanos Richard y Tim Butler cultora del post punk) y siguió con «Babasónicos» como inmediatos teloneros de «Keane».
Otro detalle que se afianzó durante el último año es el protagonismo de la puesta audiovisual, esta vez con destaque de lo que antaño era una simple torre de sonido y que para este festival se convirtió en atracción durante los intervalos. Con pantallas de alta definición ubicadas en tres paredes, show de lasers y hasta fuegos artificiales, el show del Dj Zuker animaba el intermedio entre banda y banda con temas y videos acordes al estilo musical que ofrecía cada banda. Pero la repetición al día siguiente del mismo set, hizo creer que Zuker sólo había dejado el programa en la PC para que otro lo manejara.
Fueron legión los «rateros» (se vio gran cantidad de personas denunciando robo en los patrulleros ubicados fuera del estadio), llamó la atención que no revisaran mochilas y también hubo varios que no sólo ingresaban borrachos sino que además podían continuar bebiendo dentro con la sorpresa de la noche: venta de fernet con coca en el festival que auspicia una marca de cerveza. Claro que se trataba de infiltrados espontáneos y no autorizados que hicieron su negocio hasta que fueron interceptados.
También sorprendieron muchos revendedores de entradas ubicados en el interior del largo vallado que se transita desde el primer control hasta el ingreso definitivo al estadio. Sin algo de caos, no hubiera sido un festival de rock.


