Coinciden excelentes muestras de cinco discípulos de Delmonte

Espectáculos

Alejandra Di Lorenzo y Jorge Della Salla, discípulos del Tito Delmonte (1933-2005), fundador del Taller Sur, hoy docentes del mismo y ya con vasta trayectoria en exposiciones colectivas e individuales, continúan con los postulados del maestro con su «intento de volver al origen, persiguiendo las claves de un pensamiento sudamericano, su relación con los demás, con el otro y el Universo». Estos artistas se apoyan en el tono, la línea, la estructura, el orden y el ritmo, pilares torresgarcianos de una obra plástica, respeto por el oficio además de no sentirse culpables por «parecerse a» o tratar de ser «originales».

«Estructura Espacial», «Correspondencia», «El Principio», «Formas Elementales», títulos de algunas de las obras de ambos artistas, reflejan una concepción estética elaborada en un taller donde la reflexión es otra de las tareas primordiales. Coppa-Oliver (Talcahuano 1287).

  • Se exhibe en Palatina (Arroyo 821) «Sur...la poética de un lugar» en la que también coinciden artistas del Taller Sur y que, como ya dijimos, además de su vasta trayectoria se han especializado en el estudio de las culturas arcaicas. El título puede dar lugar a varias lecturas, la principal, la famosa frase de Torres García, «Nuestro norte es el sur», cuando puso el mapa al revés, y también la mística de ese taller que llegó a Tito Delmonte a través de las enseñanzas de su maestro Tiglio y que lo indujo en 1971 a crear el suyo, en el que además del acto de pintar se ocupó de formar el mundo interior de sus discípulos.

    Silvia Della Magdalena, que fuera una alumna predilecta de Delmonte, presenta óleos sobre lino o arpillera que, por su calidad pictórica, parecen bordados minuciosos que forman una abigarrada trama de signos mágicos y misteriosos. Analía Calvinho da rienda suelta a la severa estructura constructiva y lo logra a través de campos de color expandidos cruzados por líneas que también actúan a la manera de gestos sobre la tela.

    Claudia Cristiani, formada con Delmonte y Della Magdalena, rompe las reglas del juego y se juega con una abstracción que propone un conflicto entre «Lo racional e irracional» -así se llama una de las obras-, evade el cromatismo característico para internarse en gamas frías, en una relación de colores, formas y líneas que, intuimos, constituye una lucha por desarrollar un mundo propio.

    Dada la línea de pensamiento y la calidad de los artistas quizás pueda hablarse en un futuro del Taller de Tito Delmonte y su legado. Cierra el 30 de julio.

  • La expresión «pintura de cámara» se refiere a aquella manifestación plástica que es intimista, quieta, austera, despojada. Se podría aplicar a la instalación «Suite D'Or» de Max Gómez Canle en la que intervienen el compositor Nicolás Bacal y Violeta Nigro Giunta como intérprete que se exhibe en el Centro Cultural Recoleta.

    Al entrar a la pequeña sala, hay un mueble con una escultura en forma de montaña con un receptáculo de bronce que muestra un video juego en cámara lenta. Se trata de Tetris, un rompecabezas inventado por Alexey Pazhitov ( Rusia) en 1985. Una cama tapizada en terciopelo rojo y alrededor de las paredes una partitura negra manuscrita en dorado. Hay cinco pinturas con escenas fijas del video con la montaña como protagonista, pinturas de pequeño tamaño a la manera de los flamencos y también con reminiscencias de las arquitecturas metafísicas de Roberto Aizenberg. Una grilla de intervalos desarticula la melodía y la organiza en conjuntos sonoros fragmentados a espacios regulares en sincronía con el video y más allá de las explicaciones de carácter técnico, la música es delicada.

    Esta instalación nos permite demorarnos en una conjunción visual-sonora atrapante que quizás contenga un secreto (tal vez por eso hay una puertita con un candado).
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