15 de julio 2003 - 00:00

Compay Segundo: 95 años de talento y apenas 4 de fama

Compay Segundo
Compay Segundo
La Habana (Reuters) - El legendario músico cubano Compay Segundo, cuya fama mundial sólo se produjo en 1999 gracias a la película de Wim Wenders «Buena Vista Social Club», murió anteanoche de insuficiencia renal a los 95 años. Francisco Repilado, como se llamaba en realidad, falleció en su casa de Miramar, en La Habana, poco antes de la medianoche del domingo.

Su estado de salud se deterioró rápidamente en los últimos meses debido a una condición renal que desencadenó un severo cuadro de contaminación de la sangre. Fidel Castro, envió una corona floral para expresar su reconocimiento al artista fallecido.

La cantante Omara Portuondo, compañera suya en la película, y otros músicos que trabajaron con Compay hicieron guardia de honor en una funeraria en el distrito habanero de Vedado. Portuondo dijo que estaba «muy abatida por la pérdida de un músico tan extraordinario que ha aportado tanto para la música cubana».

Compay
nació en Siboney, a pocos kilómetros de Santiago de Cuba, en 1907. Después de haber cumplido los 90, y luego de muchos años de olvido, su trayectoria tuvo un nuevo despegue y alcanzó fama internacional con el film y el CD «Buena Vista Social Club», cuyo catalizador fue el guitarrista texano Ry Cooder.

Vestido siempre en forma impecable y con su tradicional sombrero panamá, Compay ofreció conciertos hasta mayo de este año, cuando su salud comenzó a deteriorarse. El grupo del fallecido músico empezará a grabar en La Habana un álbum con las últimas creaciones de Compay.

El artista era considerado un ícono en la música cubana desde hace varias décadas, pero su fama recién llegó fuera de fronteras en el ocaso de su vida. Considerado en Cuba como el artista que devolvió el son a un lugar de privilegio entre la música bailable del Caribe, Compay Segundo se transformó en un símbolo de «cubanía» y sus canciones se escuchaban en gran parte de los actos oficiales, al ser asumido por el gobierno como uno de sus representantes. Sin embargo, en la isla también fue uno de los intérpretes más escuchados en los tiempos de Batista.

Afable y de trato sencillo, el veterano compositor conoció el privilegio de tocar en los principales escenarios del mundo, como el Olympia de París y el Carnegie Hall de Nueva York, entre otros. Creador de melodías como «Chan Chan» y «Macusa», entre un centenar de composiciones, los sones entonados por este artista son requeridos a diario a los grupos orquestales que tocan en los hoteles de la isla.

De joven, Compay trabajó como barbero y cigarrero (los puros eran su especialidad), al tiempo que integraba diversas orquestas y agrupaciones como guitarrista y clarinetista. Además de sus más de 100 canciones, Compay legó a las nuevas generaciones de músicos un nuevo instrumento diseñado por él, al que llamó «el armónico», una mezcla de guitarra y tres, de cuatro cuerdas.

Te puede interesar