Con excelente balance se cierra hoy la feria arteBa

Espectáculos

Si las Ferias contribuyen a consolidar el sistema del arte contemporáneo al impulsar su mercado, esta noche, cuando se apaguen las luces de arteBA, los artistas, galeristas y operadores culturales van a celebrar algo que va más allá de la sostenida seguidilla de ventas. En medio de la incertidumbre que genera la situación política, esta última edición ha demostrado la fortaleza de un mercado genuino. Quedó a la vista la positiva respuesta de los compradores, sensibles a los pulidos estándares de calidad y al perfil estético de la Feria, difícil de encontrar en el mundo, ya que se destaca por la diversidad de la producción artística.

Las galerías tienen su mérito, todas pusieron empeño y presentaron obras nuevas, importantes, y sumamente atractivas, capaces de convertir la Feria en una fiesta para los ojos de un público cada vez más entrenado en la apreciación del arte contemporáneo. Los directivos de arteBA, Facundo Gómez Minujín, Alejandro Corres, Marga Macaya, Marta Fernández, Teresa Frías, Juan Vergez, Andreas Keller, Fito Fiterman, Juan Cambiaso, Adriana Rosenberg, Julia Converti, Maia Güemes y Majo Oliva Vélez, respiraron con alivio al ver activo el mercado y estiman que este año arteBA superará los 110.000 visitantes de la pasada edición.

Antes de abrirse la Feria, la colección completa de muebles con reminiscencias autóctonas de Mariano Cornejo, en abierto contraste con la sutileza de bellos papeles de Andrés Paredes, ya se habían vendido en la galería Palatina. Luego, en la galería Cecilia Torres & Debbie Frydman, una de las piezas cinéticas del venezolano Elías Crespín, nieto de Gego, sedujo al director del Museo de Bellas Artes, Guillermo Alonso, y generosa, Nelly Craveri la compró para donarla a la institución, que también como donativo recibió una pintura de Cesar Paternosto.

En las primeras jornadas de la Feria, Daniel Abate vendió una pintura de Catalina León para la colección del Malba, y una fenomenal cabeza de Sandro Pereira, que como gran parte de la obra del joven tucumano, se irá para el exterior. Ruth Benzacar, vendió 15 fotos de la nueva y estupenda serie de panorámicas de Ernesto Ballesteros.

El Museo Castagnino+macro de Rosario pudo adquirir gracias al programa Matching Funds, una fotografía de Grete Stern y dos de Anne Marie Heinrich en Vasari, galería que también vendió las esculturas de Lorena Guzmán y las pinturas de Josefina Robirosa y Juan José Cambre.

Con este programa de adquisiciones, el Museo de Bellas Artes de Neuquén se llevará una pintura de Alejandro Puente y un dibujo de Ernesto Deira, mientras el Malba eligió el imperdible video «Submarino amarillo» de Oscar Bony, que hasta hoy se exhibe en Zavaleta Lab.

La galería Braga Menéndez figura entre las más vendedoras con cuatro inmensas pinturas de Hernán Salamanco, otras tantas de Eduardo Capilla y de Juan Tessi, además de varias piezas de María Garrieri y obras de Javier Barilaro y Rafael González Moreno. La galería Del Infinito vendió las fotos de Matilde Marín; Jorge Mara las pinturas de Eduardo Stupía, y Catena varias imágenes de Jorge Miño. La brasileña Baro Cruz apostó al arte argentino y vendió una instalación y cuatro objetos de Sebastián Gordín, una escultura de Martín Di Girolamo y dos obras de Matías Duville.

La galería catalana Sicart participó del Open Space, y presentó las sugestivas imágenes de Gisela Ráfois y los inconfundibles nocturnos de Arturo Aguiar que tienen sus seguidores. La nueva serie de estupendas pinturas de Santiago Iturralde, se vendió completa en galeria Insight.

Este año volvió Daniel Mamán con el stand más amplio de todos, con obras de grandes maestros y una magnífica serie de collages de Alberto Greco que nunca se habían visto en el mercado.

Vale la pena aclarar que este panorama, demostrativo del variado gusto de los compradores, es la punta del iceberg de la actividad comercial que está desplegando la Feria. Faltan las operaciones que no se declaran y las de aquellos que esperan el último día para negociar los precios.

Son varias las obras y los artistas que sobresalen, entre ellos, el joven Martín Legón que figura en los stands de varias galerías extranjeras, y la siempre exitosa Marta Minujín, que acaparó el espacio de Loreto Arenas, y además de vender sus colchones, prepara un merecido libro sobre su trayectoria.

Con su contundente montaje, la galería Appetite, de la provocativa Daniela Luna, estuvo siempre colmada de público y de compradores, los más atrevidos optaron por la obra de Nicanor Aráoz.

El Barrio Joven aporta la frescura del arte emergente. Las obras de Marcelo Gutman y otros jóvenes que homenajean el arte concreto y Madí, se vendían por alrededor de 1.500 dólares. Aunque este año es posible encontrar excelentes trabajos por un mínimo de 500 pesos. Vale la pena llamar la atención sobre varios espacios, como el Club del Dibujo, Sapo, Jardín Oculto, Portela, con los retratos de Santiago Iturralde, y Cultura Pasajera de Rosario, donde se destacan por su belleza las pinturas de Constanza Alberione y Diego Vergara.

Este año, en el total de 81 galerías de Argentina, Venezuela, Uruguay, República Dominicana, Perú, Costa Rica, Colombia, EE.UU., España y Francia, sobresalía la nutrida presencia de Brasil, en nueve grandes stands, y se sumó Chile, país que con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores, presentó cinco espacios en la Feria. El apoyo del Estado chileno a las galerías, al igual que el de Brasil, debería servir como ejemplo para que la Cancillería argentina revea el prejuicio que le impide al departamento de Asuntos Culturales prestar ayuda a las gestiones de mercado.

Prejuicio que no limita al Gobierno de la Ciudad. En este sentido, el Ministerio de Cultura porteño, a cargo de Hernán Lombardi, y la Fundación arteBA, que preside Gómez Minujín, junto a la gerente general de arteBA, Teresa Frías, sellaron un acuerdo de colaboración, para realizar en el mes de octubre una actividad de mercado paralela a la Bienal de San Pablo. La idea es presentar una gran muestra y aunque todavía no está diseñado el concepto, el objetivo es afirmar el corredor cultural que ya existe entre Brasil y Argentina para las artes visuales.

La gestión de Focus Buenos Aires, muestra el impulso que brindó el Ministerio de Cultura porteño con su apoyo a las galerías. Este año se afianzaron los intercambios con variospaíses a través de Focus, una plataforma que agrupa a los galeristas. Entre los proyectos figura la participación en ferias internacionales que ya están en agenda, y la presentación de exposiciones que sirven para atar vínculos, como la que se exhibe en la Casa de la Cultura de Buenos Aires.

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