La Secretaría de Cultura de la Nación, confirmando la primicia de ayer de este diario, anunció que había sido recuperada la obra de Auguste Rodin «Estudio para el secreto», popularmente conocida como «las manos de Rodin», la misma que fue robada el pasado 29 de mayo del Museo de Bellas Artes. Al mediodía de ayer, el vocero de la Secretaría de Cultura Jorge Carman confirmó la primicia de Ambito Financiero, y agregó que la obra había sido recuperada hace un mes y que ya se encuentra a resguardo en el Museo. Por la tarde, el director de Bellas Artes, Jorge Glusberg, amplió en rueda de prensa la información.
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La obra fue devuelta al Museo por el profesor de estética e historia del arte, Carlos López Ramos, quien en una carta dirigida a Glusberg cuenta una historia de ribetes novelescos sobre los hechos que llevaron a reencontrar la pieza de Rodin. En la carta, López Ramos señala que una de sus alumnas, Marta Ruth Schwartz, hoy anticuaria y operadora del mercado del arte, recibió en su local de la calle Paraguay 1514 la visita de un «personaje asombroso». A primera vista, se trataba de un cartonero de la especie más pobre.
En la descripción del profesor, era un hombre con «las vestimentas roidas por el mal uso y el tiempo, con un olor pestilente producto de todas las mezclas de humores que despide el cuerpo humano». Siempre según López Ramos, cuando el mendigo le mostró el Rodin, la señora Schwartz, en su «azoramiento, sólo atinó a darle unas monedas y decirle que regrese (...) y el andrajoso poco menos que huyó con las monedas entregadas».
Extraña y sospechosamente, el mendigo llama dos veces: volvió, dice la carta, el sábado 2 de agosto con el Rodin y la intención de obtener algo por él. «La propietaria del local tomó la obra entre sus manos, a la vez que le mostraba al mendigo un billete de cincuenta pesos, y una vez más fue colmada su capacidad de asombro, ya que el mendigo le arrancó el billete de sus manos y abandonó precipitadamente del local, dejando la obra en poder de la señora Schwartz».
La anticuaria se comunicó entonces con el autor de la carta, y le solicitó, en su condición de experto en arte y Secretario de la Fundación Fondo para el Patrimonio Argentino, que se encargara de hacer efectiva, previa expertización, la devolución de la obra. Glusberg, en un comunicado difundido ayer, señaló que luego de recibir la pieza ésta fue sometida a varias pericias para comprobar que se trataba de la misma que había sido robada en Bellas Artes. Esas pericias comprendieron exámenes de la Unidad de Actividad Química de la Comisión Nacional de Energía Atómica, comparación con fotos existentes de la pieza, y verificaciones de diferentes expertos.
La restauradora Marta Fernández examinó la pátina con luz ultravioleta, y al igual que los expertos del Banco Ciudad, coincidió en que se trataba de la misma obra robada. Pero lo más decisivo es que la obra tiene, en su interior, una estampilla con un número escrito a mano, y el grafismo es idéntico al de las piezas que se encuentran en la colección del Museo.
• ¿Cuánto vale?
Al observar la obra se advierte la firma de Rodin y el sello del fundidor, Alexis Rudier. Las diferencias sobre el valor de la obra, 64.000 dólares según el informe pedido a la casa Christie's, que el 26 de junio de 2001 vendió en Londres otra versión de «El secreto», y los 10.000 dólares estimados por el Museo (que consultó con Sotheby»s), en realidad no se basan en la numeración de la obra, como se sostuvo en un momento. Rodin realizó el original en mármol antes de 1910 y la versión que se vendió en Christie's fue hecha antes de 1952, cuando el Museo Rodin comenzó a vender réplicas numeradas, que también tienen valor pero no ascienden a esa cifra. Ahora, para saber el precio exacto, se debería investigar la fecha justa en que Mercedes Santamarina, la donante de la obra, compró «El secreto» en París. Si fue antes de 1952, el valor todavía podría ser mayor, dado que la obra vendida en 64.000 dólares tampoco está numerada y la cotización de Rodin está en alza.
Entretanto, confirmando también otra parte de la primicia de ayer de este diario, el Secretario de Cultura Torcuato Di Tella se apresta a instalar en Bellas Artes un sofisticado equipo de alarmas con sensores que las activan cuando se acerca un cuerpo extraño.
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