4 de mayo 2004 - 00:00

Cuarteto Harlem: la fe bien temperada

Harlem All Saints Gospel Quartet
Harlem All Saints Gospel Quartet
Actuación del Harlem All Saints Gospel Quartet. Con Gregory Hopkins (piano, dirección, voz), Tyrone Grant (tenor), Joe Simmons ( tenor), Tyrone Tobeson (bajo barítono), Charles Carter (bajo), Gabriel Grätzer (guitarra), Marcelo Ponce (guitarra), Mauro Diana (bajo) y Gabriel Cabiglia (batería). (La Trastienda, 30 de abril y 1º y 2 de mayo).

Gregory Hopkins es ya un viejo conocido del público argentino. Su lugar como director musical de la Covent Avenue Baptist Church del Harlem neoyorquino lo pone al frente de distintas agrupaciones -coros mixtos de adultos, de jóvenes y de niños y esta formación más camarística con la que está presentándose por estos días- y, con ellas, las visitas a nuestro país son habituales.

El Harlem All Saints Gospel Quartet -que, en rigor, se transforma en quinteto vocal cuando el propio Hopkins se suma en el canto-rescata un formato más cercano a lo artístico puro, si eso fuera posible en el gospel, muy de moda en el negocio de la música norteamericana por los años '30, '40 y '50.

Y mientras los coros grandes suelen estar más dedicados al servicio religioso, este tipo de formación tiene un lugar más cómodo sobre los escenarios o en los discos. Y también hay diferencias en el repertorio: los grupos pequeños, solo masculinos, apuntan al blues, al rock, al rythm & blues, con un anclaje más próximo a la música popular de los Estados Unidos.

Como con cada grupo con los que ha venido a Buenos Aires, Hopkins volvió a lucirse desde el piano dirigiendo a los Harlem All Saints. Ya no juegan un lugar tan destacado los solistas -aunque lo son, y lo demuestran por momentos, cada uno de los cantantes-, sino que el cuarteto vocal o, a ratos, el quinteto, se convierte en un instrumento único y tan amalgamado que cuesta reconocer los timbres individuales. Se cumplen entonces los objetivos, tanto el religioso como el artístico; y eso permite que lo disfruten por igual quienes tienen fe como quienes no la tienen.

Las canciones son sencillas en su estructura: letras que le hablan y le agradecen a Dios, que festejan la vida, que evocan sucesos bíblicos; y melodías que refuerzan ese mensaje a través de las repeticiones. Las voces cuentan con el respaldo de un quinteto instrumental argentino con arreglos de Hopkins, aunque los momentos más profundos llegan cuando cantan «a capella» maravillosas versiones de, por ejemplo, el tradicional «Over my head» o el tema de Hall Johnson «Who built the ark».

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