28 de diciembre 2006 - 00:00

Danza que impresiona, aunque falta síntesis

«Hasta mañana», de la compañía española 10&10 Danza, golpeacon su visión del drama de la inmigración pobre a paísesricos, pero por momentos se vuelve demasiado reiterativa.
«Hasta mañana», de la compañía española 10&10 Danza, golpea con su visión del drama de la inmigración pobre a países ricos, pero por momentos se vuelve demasiado reiterativa.
«Hasta mañana». Coreog. y dir. art.: M. Runde. Mús.: P. Navarrete. Dramaturgia: N. Menéndez. Esc. y vest.: E. Sanz. Luces: J. M. Guerra (Centro Cultural Recoleta).

La compañía 10&10 Danza fue fundada en 1989 en Madrid por su actual directora artística Mónica Runde. En estos años ha creado más de cuarenta coreografías y ha participado activamente en festivales y temporadas de danza desde París y Lyon hasta Buenos Aires donde se había presentado hace un tiempo, en el teatro San Martín. Ahora ha vuelto para tres funciones en el Centro Cultural Recoleta como parte de la muestra interdisciplinaria «Literaturas del exilio».

«Hasta mañana» es una creación de Mónica Runde que plantea conflictos generados por el exilio y la inmigración.

La génesis de esta propuesta de alto contenido ideológico parte de aquellos exiliados de países pobres como Africa y otros del tercer mundo, que intentan integrarse a la actual sociedad española, que vive un momento de singular esplendor económico. «Hasta mañana» muestra el trato que recibe quien ingresa a ese nuevo orden de reminiscencias nazis y se liga fácilmente a una neurosis racista escalofriante.

Para mostrarlo, Runde creó una danza de contundente fuerza expresiva que va desde lo lúdico inicial a lo castrense de la resolución del conflicto. Las acciones se organizan en dos espacios claramente diferenciados. Los mismos bailarines construyen un muro metálico que dividen el lugar del juego y de la esperanza y el lugar de la humillación, la fobia y la tortura. En la confrontación de estos dos mundos antagónicos está el eje de la obra.

En el lenguaje contemporáneo de la danza de Runde también se oponen los movimientos amables con los violentos. Si bien la tesis de la coreógrafa no siempre es todo lo clara que uno desearía (la danza no es lo mismo que la literatura u otras formas de la representación), el mensaje es entendible y genera no poco impacto en el espectador. Válido desde el punto de vista visual (interesantes escenografía, vestuario y luces) y también musical, todos estos elementos coadyuvan a la plasmación de la idea.

10&10 Danza integró a algunos bailarines argentinos a su base de artistas españoles, entre los que se encuentra la misma Mónica Runde.

Disciplinada y por momentos, saludablemente acrobática, la danza surge con fluidez apoyando lo ideológico aunque en algunos momentos la reiteración excesiva de ciertos movimientos y desplazamientos le quiten poder de síntesis a una obra que posee un fuerte compromiso político.

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