14 de febrero 2003 - 00:00

De almodovariano sólo tiene a Victoria Abril

De almodovariano sólo tiene a Victoria Abril
«Invierno caliente» (101 Reykjavik, Islandia, 2000, habl. en islandés, inglés y español.) Guión y Dir.: B. Kormákur, sobre novela de H. Helgason. Int.: H. S. Gud-nason, V. Abril, H. M. Karls-dottir, B. Kormádur, T. Vilh-jalmdottir.

Un tipo bastante parecido al tonto de «Scooby-Doo», pero no simpático, sino más bien estilo vago malcriado y malhumorado, tiene como única meta en la vida vivir de la madre y del subsidio por desempleo, y hasta cree que de viejo va a vivir de alguna jubilación como desempleado (una idea que acá todavía no se le ocurrió a ningún político).

Para mantener su inacción, el fulano rechaza, incluso histéricamente, la trampa del embarazo que le prepara su bonita novia oficial. Pero su mundo se desbarranca cuando se engancha con la novia de su madre (tal cual), que queda embarazada, nunca sabremos de quién. Ahí las cosas cambian...aunque no demasiado. Aunque daba para una buena co-media, el grueso de esta primera película de Baltasar Kormákur se estira entre reiterados histeriqueos y vagabundeos, hasta la aceptación final del hermanastro -o el hijo, tampoco lo sabremosy un empleo público.

El asunto recuerda levemente un chistoso trabalenguas de Mark Twain, que aquí reelaboró muy bien, hace años, el chamamecero Coquito Díaz. También recuerda a esas películas escandinavas del Dogma, donde todos los parientes se sacan los peores trapitos al sol.

• Cuarto de hora

De hecho, la siguiente obra del mismo autor va en dicha línea, aunque sin mayor repercusión. Esta que hoy nos toca, en cambio, tuvo un pequeño cuarto de hora cuando compitió en el festival de cine que organiza Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, donde se habló de «el Almodóvar islandés». Quizá, por lo antojadizo del tema, basado en una novela de Hallgrimur Helgason ya traducida al castellano. Quizá también porque quien hace de exótica novia española que enseña flamenco en Islandia es la excelente Victoria Abril, siempre dispuesta a encarnar papeles morbosos, pero sólo ocasionalmente («Kika») vinculada al manchego. Da igual, la comparación nos deja fríos.

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