31 de marzo 2006 - 00:00

De cómo entretener sin vulgarizar a Shakespeare

Que una historia de amor malhadado con toques de comedia y una estupenda presentación de época arrase en los Oscar, no es algo común, sobre todo porque se considera que premiar una película bastante convencionaltiende a considerarse conservador, aunque el conservadurismo de los premiadores de Hollywood suele tener manifestaciones más evidentes aunque mucho más solapadas, como ocurrió en la última entrega de la Academia.

«Shakespeare apasionado» ganó 7 Oscar, pero lo atrapante es la película. La historia presenta a un joven poeta que se las arregla -mercenariamente- para vivir de lo que escribe, pero se encuentra ante una crisis creativa que atribuye a la falta de una musa creadora, a la que personifica en una mujer, cualquier mujer, que en definitiva, lo ame. En su desopilante búsqueda de la palabra (y en una de las tantas buenas escenas del film), Shakespeare visita a un alquimista devenido en psicoanalista que le propone una cura a través de un amuleto. Su estrafalario modus vivendi lo llevará a cruzar su camino con Viola de Lesseps, una joven de alcurnia que sueña con actuar, algo prohibido para las mujeres de la época. La historia de amor entre ambos será el germen de «Romeo y Julieta», la nueva y consagratoria obra de Shakespeare acerca del amor verdadero.

El poeta inglés ha sido adaptado de muchas formas al cine, a veces con solemnidad excesiva y otras con experimentos supuestamente vanguardistas. Sin esas pretensiones, «Shakespeare apasionado» ofrece algunas de las mejores líneas del teatro isabelino, sin abandonar el tono romántico y de comedia que la transforman en entretenimiento de calidad, que a través de esta edición especial, llega por primera vez al DVD en nuestro país.

H. M.

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