"De la noche a la mañana" tiene poca gracia

Espectáculos

Un hombre que trabaja en la empresa de sus suegros y enseña algo de arquitectura recibe, casi al mismo tiempo, la vaga propuesta de dos alumnas para dar unas charlas en Valparaíso, y la concreta noticia de su esposa que acaba de confirmar su embarazo. ¿Qué hace el futuro padre de la criatura? Se toma el avión (claro, la película data de 2019). Al comienzo le va más que mal. Con la cabeza en cualquier lado pronto se queda sin equipaje ni sustento, y tampoco tiene los datos precisos para saber siquiera con quién debe hablar para esas supuestas charlas. Encima empieza a desarrollar pánico ante la posibilidad de un mínimo temblor de tierra, algo que los lugareños parecen tener totalmente asumido. ¿Algo más? La Universidad de Valparaíso está tomada. En cambio, le va medianamente bien con una linda y joven arquitecta que se apiada de tamaño infeliz, y con un langa que la va de ganador y lo quiere meter en sustanciosas ofertas. Si ella tiene alguna otra buena intención, o si el otro es un chanta que lo va a dejar pagando, eso no lo vamos a contar. Tampoco hay mucho más para contar.

Responsable de esta comedia en sordina es Manuel Ferrari, el mismo que años atrás hizo “Cómo estar muerto/ Como estar muerto”. Su estilo recuerda un poco el de Martín Rejtman, o el del uruguayo Federico Veiroj, vale decir, de una gracia bastante oculta, por no decir otra cosa, pero el protagonista Esteban Menis (recordado director de “Incómodos”) y los chilenos Manuela Martelli y Alejandro Goic le dan suficiente carnadura.

“De la noche a la mañana” (Argentina-Chile, 2019).

Dir.: M. Ferrari. Int.: E. Menis, A. Goic, M. Martelli.

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