2 de febrero 2005 - 00:00

De Vargas Llosa a Beckett y del "biodrama" al cine

Carlos Portaluppi, a punto de estrenar una película («Whisky Romeo Zulú»), está comprometido hoy con cuatro obras teatrales diferentes, además de una serie de TV.
Carlos Portaluppi, a punto de estrenar una película («Whisky Romeo Zulú»), está comprometido hoy con cuatro obras teatrales diferentes, además de una serie de TV.
Su caso es poco común en la hoy ardua tarea de ser actor. Mientras continúa con las funciones de «La señorita de Tacna», el múltiple intérprete Carlos Portaluppi iniciará en paralelo una intensa «maratón teatral» como integrante del grupo Humoris Dramatis que dirige Guillermo Ghío, en el Teatro Anfitrión (Venezuela 3340) con dos reposiciones: «Beckett argentinien» del mismo Ghío (lunes a las 21) y «Azul metalizado», de Susana Torres Molina, los viernes a medianoche a partir del 4. En marzo el grupo tiene previsto estrenar, en la misma sala, una obra de Copi (por ahora de título reservado) en la que Portaluppi dará vida a una pianista a la que le injertan un sexo masculino.

El actor, uno de los favoritos de Norma Aleandro, volverá el 17 de marzo al Teatro Sarmiento, con el biodrama de Javier Daulte «Nunca estuviste tan adorable», que ya obtuvo el año pasado una extraordinaria repercusión de público y crítica.

A punto de comenzar las grabaciones de la tira «Hombres de honor», en donde hará de mafioso, Portaluppi dice estar muy ansioso con el futuro estreno de «Whisky, Romeo, Zulú», opera prima de Enrique Piñeyro que narra -en forma ficcional- el accidente del Boeing 737 de LAPA del año 1999.

Periodista:
¿Usted cree que va a levantar muchas polémicas el estreno de «Whisky Romeo Zulu», siendo Piñeyro un ex piloto de esa línea?

Carlos Portaluppi: De ese tema prefiero que hable el director. La película ya está hecha y se va a estrenar, pero habiendo una causa judicial de por medio no tengo permitido hablar al respecto. Con Piñeyro nos conocimos cuando estudiábamos en el taller de Lito Cruz, y hasta ahora la película ha sido bien recibida. Ganó el Sol de oro en Biarritz, el premio Opera prima en Bahamas y en La Habana y además en Chile lo premiaron a Piñeyro como director y protagonista. También fue muy importante recibir el Premio especial del público en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires del año pasado.


P.:
Usted es reconocido como un actor muy versátil. Capaz de interpretar a un tierno anciano, sin caracterización mediante, como a un argentino bastante bochornoso. ¿Cómo elaboró a estos dos personajes?

C.P.: Para interpretar a Salvador en «Nunca estuviste tan adorable» vi fotos de él y sólo eso me resultó inspirador. Además, como se trataba del abuelo materno de Javier Daulte y de la verdadera historia de su familia, sus marcaciones siempre fueron muy precisas. Pero yo creo que lo que más me ayudó a entender el personaje es haber leído una carta que él le escribió a su mujer, en la que revela un secreto muy Es algo muy privado como para contarlo. Lo que sí puedo decirle es que cuando leí esa carta me emocioné mucho.


P.:
Hablenos de «Beckett argentinien».

C.P.: El texto de Guillermo Ghío está inspirado en varias obras de Beckett y casi no tiene palabras. Yo soy el argentino al que un científico alemán (Marcos Montes) utiliza como material de estudio. El viene de una cultura donde el orden, la educación y la lógica son muy importantes. Es muy meticuloso con sus procedimientos y trabaja en un lugar muy aséptico, pero ese cubo de 4 x 4 donde pone al argentino es casi un basural. El representa todo lo opuesto al alemán, es imprevisible, atolondrado, vago. Creo que a nadie le gusta verse reflejado en esa imagen, pero el público se divierte con la obra.


P.:
Usted fue dirigido por Norma Aleandro en «De rigurosa etiqueta» y ahora comparte escenario con ella. ¿Se siente muy exigido?

C.P.: No, es un placer, no me intimida en absoluto, porque a pesar de su extraordinario prestigio Norma es una mujer de una gran apertura y generosidad. Yo la conocí en la filmación de «La fuga» de Eduardo Mignona y, aunque la escena que compartimos fue mínima -yo hacía de médico de la morgue y ella venía a reconocer un cádaver- creo que ya ahí hubo amor a primera vista.


Entrevista de Patricia Espinosa

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