4 de febrero 2003 - 00:00

Deleitó al público el "Piazzolla japonés"

Deleitó al público el Piazzolla japonés
Presentación de «Live in Tokyo 2002». Actuación de Ryota Komatsu y su orquesta. Con R. Komatsu, Yukie Kawanami, Satoshi Kitamora y Yun Hayakawa (bandoneones), Kumito Kondó (violín), Hiroshi Kumata (piano) y Patricio Cotella (contrabajo). Invitada: Mimí Maura (voz). (Parque Centenario, 31 de enero).

La misma postal genera curiosidad: cuatro bandoneonistas, una violinista y un pianista con rasgos orientales -a quienes se sumó en este caso un contrabajista argentino-haciendo tango no es algo que estemos acostumbrados a ver. Sobre todo, considerando que el grupo está dirigido por un japonés, muy joven, nacido en Tokio y formado como músico y como bandoneonista en su país.

Ryota Komatsu
tiene un alto reconocimiento en Oriente: en Corea, en China y en Japón ha logrado un lugar destacado dentro del panorama musical haciendo una música «extraña» y es, inclusive, un buen vendedor de discos, con cifras que aquí superarían a la de cualquier tanguero de pura cepa criolla. Influido fuertemente por Alfredo Gobbi y por el primer Astor Piazzolla -que fueron sus maestros a través de los CD's-, Komatsu armó el repertorio de su único concierto propio en Buenos Aires con una mezcla de clásicos, aunque muchos de los temas elegidos se escuchan muy poco por estos tiempos.

Así, con el entusiasmo de quien ha cambiado de religión musical, pasó de «Danzarín» de Julián Plaza a «Taquito Militar» de Mariano Mores, de «Negracha» de Pugliese a «La comparsita», de «A media luz» a «Mala junta» de Maffia y Láurenz. Y dedicó un buen espacio al Piazzolla de sus composiciones más antiguas: «Villeguita», «Triunfal» y «El desbande».

En el sonido general de esta «típica» reducida que trajo a la Argentina, Ryota sobresale claramente -en el fraseo, en la capacidad técnica, en el espíritu tanguero-del resto de sus compañeros. Pero también permitió el lucimiento de los demás bandoneonistas en sendas versiones solistas de «Golondrinas» (por Yukie Kawanami), «La cachila» ( Yun Hayakawa) y «Loca bohemia» ( Satoshi Kitamora) y en el cuarteto de bandoneones al que se sumó para «Romance de barrio». Y hubo un momento de fusión internacional, con la puertorriqueña Mimí Maura como invitada cantando «Los mareados» con un cierto toque centroamericano, y con el acompañamiento de toda la orquesta. El público, que en muy buena cantidad se acercó al Parque Centenario, festejó la alegría de este japonés haciendo música argentina y el sonido tanguero que lo pone por encima de mucho de lo escuchado hasta ahora proveniente de Japón. Y para plasmar el agradecimiento y el homenaje local, un emocionado Komatsu recibió en el escenario placas y medallas de parte de la Asociación de Intérpretes, de los bandoneonistas de Buenos Aires, de la Dirección de Música, de la Orquesta del Tango porteña y del Sindicato de Músicos.

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