13 de noviembre 2001 - 00:00

Desmadre para alegría de fans

B.A. Stomp 2: Rudy Protrudi, Historia del Crimen, The Supersónicos, Elio & the Horribles (Centro R. Leonesa, 10/ 11.)

Hacer un evento masivo de rock & roll sin contar con los habituales sponsors privados u oficiales parece un acto suicida en la Argentina de hoy. El tumulto de gente con camperas de cuero, patillas y jopos o flequillo a lo Betty Page que convirtió en un éxito al segundo B.A. Stomp debe haber entendido esta falta de apoyo como un sello de calidad.

Un viejo salón de principio del siglo XX conoció por primera vez el encanto del slide guitar, el sonido surf uruguayo y los bailes eróticos más salvajes que se hayan visto en un escenario porteño por décadas. Mientras en una pequeña galería se ofrecían vinilos y CD de los Shakers, los Mockers, Gene Vincent y los Casanovas, los dos guitarristas de The Supersónicos, trepados uno arriba del otro en una excéntrica maniobra de acrobacia oriental, hacían un comentario de actualidad al mezclar el tema de la película «Tiempos violentos» con «Killing an Arab» de The Cure. Poco antes el maestro de ceremonias, Delfor Medina, le daba a Elio & the Horribles un disco de oro por el «éxito» de su primer CD... «¡Que ya debe haber vendido 250 copias!». Con músicos vestidos de vampiros, momias y monstruos varios, Elio entendía como elogios los gritos de «¡horrible!» que emitía el público.

El sonido garage sucio hasta lo rabioso se volvió impecable para el rockabilly purista de Historia del Crimen, con un contrabajo glorioso y una dosis perfecta de temas propios, covers (desde Elvis y Hank Williams hasta algún tema de Casanovas, la banda anterior de su cantante). Con la aparición de Rudy Protudi, líder de la banda de culto Fuzztones, el Stomp explotó seriamente. Intercalando clásicos propios y ajenos («She's a witch», «Romilar D», «Behind the Green Door» y «She's Wicked»), Protrudi ensayó tres horas con dos miembros de The Horribles y un guitarrista de bandas de culto como Amor Indio y La Celebración: nada que envidiarle a un disco en vivo de los Fuzztones. Acuñado en los años '50 por el Dj Alan Freed, el término rock & roll significa desmadre y, por si faltaba algo, al final aparecieron unas increíbles chicas a-go go para hacer todo lo que nunca se ve en un reality show.

Cuando dejó de sonar el último bis (el tema de la película de Roger Corman «The Wild Angles»), quedó en el aire una sensación similar a la del primer concierto en la Argentina de los Ramones, en la época en la que sólo eran grandes en Barcelona.

Diego Curubeto

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