«Para qué las canciones» de G. Demaría y H. Tritek. Int.: C. Lapacó. Arreglos musicales y piano: G. Gardelín. Dir.: H. Tritek. Dis. luces: L. Patalano. Ambientación: S. Ruibal.
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B asta con escuchar «Hace falta una canción», el tema de Jean Ferrat que abre y cierra este show, para entender que el objetivo de la directora Helena Tritek ha sido recuperar el costado más sensible y emotivo de un repertorio bien ecléctico que le permitió trabajar sobre una amplia galería de tipos humanos.
La directora de «Venecia» y «El corazón disparado» que siempre se ha caracterizado por su espíritu poético y decididamente abierto al humor, esta vez puso en manos de Claudia Lapacó (una intérprete ideal para este registro y con la que ya trabajó en «Las corpiñeras») la tarea de sostener un dinámico show musical de casi dos horas de duración. Lapacó pone todo su encanto y energía en cada tema e incluso se da el gusto de cantar, bailar y exhibir sus piernas como en sus mejores épocas de showwoman, cuando buena parte de su repertorio era en francés, incluido el tango.
Pero, actriz al fin, sus mejores números son aquellos en los que dramatiza alguna situación o compone a un determinado personaje, ya sea una aristócrata a la que repentinamente le ocurren un montón de desgracias («Todo está bien, señora baronesa»), una niñita rebelde y caprichosa («Papá no me dejó») o una linyera («Nada más que un perro»). Además, compone a una serie de damiselas de dudosa moral, muy coquetas y llenas de picardía, que arrancan carcajadas al público.
A excepción de algunos temas, como los extraídos de «Mahagonny» y «Happy End», de Kurt Weill y Bertolt Brecht, se trata de canciones muy poco conocidas, lo que agrega un nuevo punto de interés al espectáculo. El acompañamiento en piano de Gerardo Gardelin también contribuye a enriquecer algunas situaciones -dramáticas y cómicas-a las que el músico se presta gustoso. Claudia Lapacó es una actriz que maneja admirablemente la veta tragicómica, lanza a sus personajes hacia los límites del ridículo, pero siempre poniéndolos a salvo con su humor y su ternura. Este espectáculo es, finalmente, un homenaje a su versatilidad de comediante y a una carrera que la llevó a frecuentar todos los géneros. Actriz y directora parecen reírse juntas de la Lapacó de otros tiempos, que hacía gala de su encanto francés y de una figura escultural, que la llevó, incluso, a hacer de vedette en un show de Antonio Gasalla.
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