15 de marzo 2006 - 00:00

Director inglés habló de Cromañón y Malvinas

Charles McDougall, director de las famosas series de TV«Sex And The City» y «The Office», en el Festival de Mar delPlata.
Charles McDougall, director de las famosas series de TV «Sex And The City» y «The Office», en el Festival de Mar del Plata.
Mar del plata (Enviado especial) - Alto, abierto, atento, y muy inteligente, el inglés Charles McDougall, director de «Sex and the City», «The Office», y el piloto de «Desperate Housewives», pero también de unos dramas fuertísimos basados en hechos reales, dio en Mar del Plata una charla admirable para todo público, explicando con pelos y señales (vale decir, con varios fragmentos, fino humorismo, y sentido del ritmo) para qué usó tales y cuales recursos, cómo trabajar con actores famosos y «no actores», y hasta habló de Cromañón y el «General Belgrano».

«Podría hacerse un film sobre Cromañón, como punto de partida para, desde el drama humano, investigar sobre la corrupción y los alcances de la justicia»,
dijo. «¿Eso sería posible en la televisión argentina?» (porque a él lo financiaba el Channel Four de Londres). Casi enseguida, alguien del público lo azuzó: «¿Usted podría hacer un film sobre el General Belgrano, donde murieron 500 argentinos?». Respuesta: «Buen tema. Ante todo necesita una buena investigación y un buen guionista».

Dialogamos con él a la salida.

Periodista
: ¿Cómo sabía lo de Cromañón?

Charles McDougall: Justo estaba en Buenos Aires. Vine por un mes, solo, para caminar por las calles, visitar las milongas, y me encantó. Aprecio mucho el vino, la comida, y sobre todo la hospitalidad,tan inusual en Estados Unidos. Después leí en «The New York Times» sobre la caída de Ibarra.


P.:
Y si le presentan un buen guión, ¿haría realmente un film sobre el «Belgrano»?

C.McD.: Todo es posible, incluso una coproducción anglo-argentina. Le cuento: en 1982 yo era estudiante de cine. Todo el tiempo que duró el conflicto, en vez de prepararme para los exámenes lo pasé mirando el noticiero. Para mi generación, que aún no había vivido ninguna guerra, era impresionante ver cómo los medios de comunicación, de un momento a otro, se volvían tan oficialistas y patrioteros. Mi película de graduación fue, precisamente, sobre los hooligans que buscaban pelea en el Mundial de Madrid 82.


P.:
Después siguió con lo peor del fútbol.

C.McD.: «Hillsborough», sobre la tragedia que tuvimos en un estadio, medio parecida a lo de la puerta 12 de River. Eso me llevó luego a hacer «Sunday», sobre la masacre de 28 manifestantes irlandeses en 1972, el famoso Domingo Sangriento que avergonzó a muchos ingleses.


P.:
¿Lo filmó por vergüenza?

C.McD.: Las familias de las víctimas del estadio sintieron que yo había contado la verdad. Por eso me llamaron las familias de las víctimas del '72. Yo era chico cuando ocurrió aquello, y cuando me convocaron, muchos años más tarde, todavía ignoraba bastante de la historia británica. ¿Sabe que entonces, en Irlanda del Norte, todavía votaban únicamente los propietarios? Si usted alquilaba, no podía votar. Pero el dueño de diez casas podía votar diez veces. Fui al lugar de los hechos, vi los muchos registros fílmicos y fotográficos que tomaron los periodistas ese día, estaba todo muy documentado. Pudimos ubicar dónde estaba cada soldado británico, cómo se llama, cuáles fueron los dos que empezaron a disparar (hoy uno está muerto y otro goza protección del gobierno), hablé con el operador de radio que me contó lo difícil que es detener a un tirador cuando está con toda la adrenalina descargando su rifle. Para recrear los hechos participaron los propios familiares y vecinos, fue algo muy fuerte.Y lo hicimos todo con mucha documentación y cuidado, para evitar que el Ejército Británico nos hiciera un juicio.


P.:
De ahí pasó a las comedias televisivas.

C.McD.: Sí, con el tiempo me dediqué a eso. Experimentamos e innovamos bastante, Con «Queer as Folk» nos arriesgamos a poner escenas de sexo en la televisión. Es curioso, quienes recibían más cartas cariñosas de niñas y chicas adolescentes eran los actores que hacían de gays. Lo tomo como un ejemplo de la inclusión social que puede promover un programa.


P.:
Tan exitoso que lo llevó a Estados Unidos.

C.Mc.D.: Al verla me pidieron que dirigiera «Sex and the City». Debí adaptarme, porque ahí para cada trabajo ponen un estudio, por lo menos una actriz muy conocida, y diez productores, cada uno de los cuales cree que tiene capacidad para dirigir. Además está la cadena alimentaria de Hollywood, que describió un periodista: primero está el actor, luego, en este orden, vienen el productor, su novia, su amante, su masajista, su tía lesbiana, su perro jitsu, el que limpia la piscina, el del delivery, el maitre de su restaurant preferido, el mozo, uno que vende gaseosas a la puerta de la Paramount, su ayudante, los publicistas, los agentes, las amebas, los protozoarios, los gusanos de la comida, y el director.Así que hay que tener humildad. Yo los escuchaba a todos, decía que sí con la cabeza, y en la medida de lo posible hacía mi gusto. Entretanto aprendí cómo filmar una comedia, trabajar con actrices famosas, contar historias en menos de 30 minutos, ser muy eficaz.


P.:
¿Y por qué abandonó esa serie?

C.McD.: Porque me aburro con facilidad. Por eso pasé a «Desperate housewives».


Entrevista de P.S.

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