Hace dos semanas, los fans de Prince se asombraron al escuchar un nuevo disco inédito del artista alguna vez conocido por un simbolito. “Welcome 2 America”, el álbum en cuestión, no sólo es excelente sino que incluye 15 temas que él ni siquiera tocaba en sus shows en vivo. Si bien no se han suministrado datos fehacientes de facturación, en las listas Billboard de la semana siguiente a la aparición de este trabajo, Prince ocupó cuatro de los diez primeros puestos de álbumes y cuatro de los primeros puestos de singles. Anteayer había llegado al puesto 20 de los 200 álbumes del chart de Billboard de los EE.UU. Al no haber dejado testamento, el reparto de los dividendos representa en cada caso un dolor de cabeza legal entre sus herederos.
El caso Prince: ni la muerte impide sus nuevas grabaciones
Su último disco, con 15 temas inéditos, ocupó cuatro de los diez primeros puestos en el chart Billboard. Un fenómeno solo comparable al de Jimi Hendrix.
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Prince. Cinco años después de su muerte, edita más álbumes nuevos que muchos de sus colegas vivos.
Desde su muerte en 2016, Prince viene lanzando discos con una regularidad que envidarían muchos músicos que viven y gozan de buena salud. En este último lustro, se han editado tantos discos nuevos de Prince que alguien que hubiera perdido la noticia de su deceso podría pensar que el genio de Minneapolis sigue vivo. La avalancha de álbumes empezó directo a lo seguro con una edición especial del clásico “Purple Rain” ahora convertido en álbum doble, con un disco entero dedicado a los inéditos y rarities, mas una nueva versión de luxe de otra obra maestra, “Sign O’ The Times”, tal vez su mejor trabajo. Poco antes de su muerte, Prince había vuelto a su discográfica inicial, Warner, logrando un ambicioso contrato en el que le daban la propiedad de sus antiguos masters, lo que explica que esos álbumes estuvieran listos para su lanzamiento poco después de su muerte.
En su caso, entonces, se vienen combinando proyectos para Sony/Legacy, como el flamante “Welcome 2 America” (era un disco terminado en 2010 que, por motivos que Prince se llevó a la tumba, fue dejado de lado) y otros para Warner. Algunos de sus discos conocidos en estos últimos tiempos fueron “Piano and a Microphone 1983” (2018), y “Ultimate Rave” (2019), además de una impresionante cantidad de discos en vivo y compilaciones que abarcan todas las épocas de la riquísima carrera de este artista inigualable. El fenómeno del Prince post mortem existe debido a la creatividad de este músico que cada vez que se encerraba en el estudio grababa sin paz ni pausa, muchas veces sin miembros de sus bandas que lo apoyaran, dado su carácter de multiinstrumentista, por lo que durante varios años seguiremos disfrutando más de su música.
Un caso parecido al de Prince, pero que generó más polémica, fue el de Jimi Hendrix, que no dejaba de tocar y grabar lo que se le ocurría cuando estaba solo en el estudio, por lo que en su breve carrera, con solo un puñado de álbumes oficiales, dejo también una enorme cantidad de música más allá de esas grabaciones. Para darse cuenta de la usina creativa que era Hendrix basta señalar que su primer y antológico álbum, “Are You Experienced?” que grabó con The Jimi Hendrix Experience, es decir Noel Redding en bajo y Mitch Mitchell en batería, se hizo en solo tres días. Más allá de su toque virtuoso y revolucionario para la guitarra eléctrica, Hendrix era un trabajador que tocaba permanentemente en vivo por los Estados Unidos y Europa, y en medio de esos tours interminables también grababa con su guitarra.
En vida, además del ya mencionado “Are You Experienced?” donde dio a conocer sus grandes hits como “Hey Joe” o “Purple Haze”, luego grabo el formidable y no tan conocido “Axis: Bold as Love” y el álbum doble “Electric Ladyland”, además de un álbum oficial en vivo, “Band of Gypsies”. Pero luego de su muerte en septiembre de 1970, ya empezaron los álbumes póstumos, siendo el primero “The Cry of Love”, un disco casi oficial pero que con los años terminó también siendo impugnado, reformado y extendido por sus herederos, que tardaron décadas en controlar su obra. Es que al principio las cintas inéditas del guitarrista fueron trabajadas por Alan Douglas, quien a veces utilizó músicos que nunca habían tocado con Hendrix para rearmar tracks en álbumes como “War Heroes” o “Midnight Lighting”, además de innumerables discos en vivo o compilados como “Voodo Soup”. Pero en 1995 los derechos de la música de Jimi volvieron a su padre, Al Hendrix, que junto con la hermanastra del músico pidieron la ayuda del ingeniero de sonido original Eddie Kramer para remasterizar todos sus discos y lo inédito, por lo que a más de medio siglo de su fallecimiento siguen apareciendo lanzamientos, como la reciente nueva versión de “Rainbow Bridge”.
Cantantes muertos prematuramente como Janis Joplin o Jim Morrison, justamente por necesitar de una banda alrededor de ellos, no pudieron ofrecer tanto material desde el Más Allá, aunque en el caso del líder de los Doors hubo un raro éxito de ventas de poemas, el disco de culto “An American Prayer” que aprovechaba unos recitados suyos musicalizados por los miembros de su banda, con el revival de los Doors que siguió al uso de la canción “The End” en el film “Apocalypse Now” de Francis Ford Coppola. “An American Prayer” fue un éxito comercial inesperado.
Otro caso en el que, sin grandes éxitos comerciales, los discos post mortem nunca dejaron de fluir fue el de Frank Zappa, tal vez uno de los músicos mas prolíficos y experimentadores de la historia del rock, que solia mezclar sus grabaciones en vivo con interminables zapadas. Luego de largos años de sufrir la censura del sello Warner, obtuvo los derechos de su música y no dejó de editar álbumes triples y cuádruples como “Shut Up And Play The Guitar”, que tuvo dos continuaciones. Por eso, cuando murió a los 52 años en diciembre de 1993, sus hijos se ocuparon de mantener vivo su legado, con discos excelentes.


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