«El inglés de los güesos». Drama con música en tres actos. Música: Felipe Boero. Adaptación de la novela de Benito Lynch: A. Cerretani y M. Bronenberg. Dir. de orq.: José María Ulla. Dir. escénico: H. Pigozzi. Dir. del coro: E. Picone. Int.: Arnaldo André, Graciela Oddone, Carlos Sampedro y elenco. Orq. y Coro Estables del Teatro Argentino de La Plata. Nuevas funciones: 14, 15 y 16 de junio.
A daptada por Cerretani y Bronenberg, la novela de Benito Lynch «El inglés de los güesos», con partitura compuesta por el argentino Felipe Boero (1884-1958) resulta un híbrido. No es estrictamente una ópera, tampoco una comedia musical de tema serio ni un drama musical, aunque su partitura no es sólo «música incidental» para acompañar las acciones dramáticas.
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Este singular trabajo de Boero nunca estrenado hasta ahora -solamente se conocía una versión con piano- conlleva dificultades en su realización. Si bien se necesitan actores y actrices para su puesta en escena, algunas de las personificaciones centrales exigen, además, que éstos sean cantantes líricos ya que hay en su estructura teatral dos arias -una para tenor y otra para soprano-, un dúo, dos fragmentos corales y un puñado de trozos instrumentales.
Esta circunstancia llevó a ser incluida en la temporada lírica del Argentino platense esta creación sui generis, decisión discutible. La vigencia de «El inglés de los güesos» con sus ramificaciones en la literatura gauchesca es casi nula ya que el eje central de la pieza es la aventura amorosa personal -no correspondida-de Balbina, quien se siente atraída sentimentalmente hacia un inglés antropólogo que ha caído en la estancia mandado por el patrón. Balbina se deja deslumbrar por el inglés desechando el sincero amor que le ofrece Santos Telmo, un auténtico criollo. Cuando Mr. James retorna a Inglaterra, la paisanita argentina no lo soporta y se suicida colgándose con una cuerda trenzada por el extranjero. Conquista de territorio y rápido abandono. Las pampas son geografías de uso, de tránsito.
Inadecuado
Si la intención de esta producción fue el homenaje para dos notables artistas argentinos como Lynch y Boero, este drama no era el vehículo preciso.
La régie de Horacio Pigozzi, de personal estética, hizo lo que pudo para transformar en un producto digerible este drama vetusto, pero el débil material de la propuesta ganó la partida. Encuadrado dentro del nacionalismo romántico, el trabajo de Boero, de todas maneras, exhibió su refinado ropaje orquestal tanto como su belleza melódica. Arnaldo André fue Mr. James Grey, la soprano Graciela Oddone encarnó a Balbina y el tenor Carlos Sampedro, a Santos Telmo, todos con la idoneidad de sus destacados antecedentes. El resto, con altibajos, interpretó las asignaciones previstas en la pieza. Se usó amplificación para los diálogos y se prescindió de ella para el canto, generándose algunos desequilibrios acústicos que la sala del Argentino de alguna manera incrementó con su imperfección. Mejor olvidar a este inglés de güesos tan duros de pelar.
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