10 de diciembre 2004 - 00:00

Dispar reacción ante grandes guitarristas

El mismo público que casi echa del escenario a Robert Fripp (el más interesante en cuanto a experimentación sonora), festejó de pie y a los gritos el despliegue malabarístico de Steve Vai y Joe Satriani.
El mismo público que casi echa del escenario a Robert Fripp (el más interesante en cuanto a experimentación sonora), festejó de pie y a los gritos el despliegue malabarístico de Steve Vai y Joe Satriani.
«G3-04». Robert Fripp, Steve Vai y Joe Satriani (guitarras). Con B. Sheehan (bajo), J. Colson (batería), T. MacAlpine (guitarra, teclados), D. Weiner ( guitarra rítmica), J. Campitelli (batería), M. Bissonette (bajo) y G. Henson (guitarra rítmica). (Luna Park, 7 al 9/12.)

Los shows a Luna Park repleto que compartieron los guitarristas Robert Fripp, Steve Vai y Joe Satriani en el Luna Park ratificaron que Buenos Aires está volviendo a convertirse en una plaza atractiva para los visitantes extranjeros y para los productores locales de estos espectáculos. Sólo en los últimos meses pasaron por la ciudad, entre otros, Stephen Malkmus, los reciclados The Doors, Os Paralamas, Diego El Cigala con Chucho Valdés, David Byrne, Dave Holland, Brad Mehldau, los participantes del «Personal Fest», Kraftwerk, los tecnos de Creamfields, Living Colour, Ana Belén-Víctor Manuel, los grupos del festival Beatle y Norah Jones. Todo sumado al fuerte incremento de propuetas locales en escenarios grandes que están teniendo también muy buena convocatoria.

G3
es un proyecto iniciado por Joe Satriani y su ex alumno Steve Vai hace unos cuantos años, que se transformó en una oferta muy atractiva para el mercado local; tanto que pudieron convocar a varios miles en día de semana con entradas nada baratas y para participar de conciertos muy largos.

Steve Vai, Joe Satriani
y Robert Fripp -el invitado especial al G3 en este caso-son artistas con historias musicales diferentes. Fripp apeló a un perfil bajo, solo y con su guitarra utilizada como disparador de samplers; no fue lo que más entusiasmó al público aunque fuera de los más interesante en cuanto a experimentación sonora. La gente, en cambio, enloqueció con las pirotecnias de los otros dos guitarristas, especialmente con Vai, que salió al escenario portando una guitarra de tres mástiles, más atractiva en lo visual que necesaria en lo tímbrico.

El rock y el blues de Satriani y Vai convirtieron al estadio en una caldera y el mismo público que casi había llegado al silbido para apurar la salida de Fripp festejó de pie y con gritos de admiración el despliegue malabarístico de los otros dos músicos. Pasados los tres momentos solistas - Vai y Satriani con sus bandas acompañantes-llegó el momento del verdadero G3, esto es, la unión de los tres en una jam session. Y otra vez, el mayor entusiasmo llegó con los que hicieron alarde de virtuosismo, de solos brillantes, de escalas rockeras y potentes. A Fripp no le falta técnica para hacer lo que quiere con la guitarra; sólo que su estilo apunta más a lo sonoro, a las búsquedas armónicas. Y el público argentino, con una platea llena de guitarristas y de admiradores de las posibilidades del instrumento, sigue prefiriendo a los músicos que tocan muchas notas en poco tiempo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar