¿Existe la verdadera amistad entre las mujeres? Por supuesto, tal como lo prueba esta comedia de enredos, convertida en comedia didáctica, al enseñar cómo una chica se las ingenia para acostarse con el novio de su mejor amiga y, luego, a fin de apropiárselo definitivamente sin cargos de conciencia, busca algún tipo parecido, o mejor, para que la otra quede conforme, y todas, satisfechas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El problema es que si el tipo es mejor, también va a querer agarrarlo. ¿Cómo, no era que quería al otro? Sí, pero como ya se sabe, la donna é movile y todo eso, y aunque en esta cinta el leitmotiv no sea un tema de Giuseppe Verdi ni de Pérez Prado, sino uno de Joan Manuel Serrat, para el caso es lo mismo.
Sobre todo, si además de encontrar al sujeto en cuestión, la chica ha debido refinarlo exhaustivamente, es decir, se tomó también el trabajo de rehacerlo al gusto de su amiga y al suyo propio, con lo que esto en el fondo significa... Y la cosa todavía tiene otra vuelta de tuerca. El conjunto es más bien de tono menor, apenas el tipo de obra digestiva indicada para pasar el rato y salir del cine con una sonrisa amable, pero al menos, la sonrisa está garantizada, lo cual ya es más que suficiente.
El resto corre por cuenta de cada espectador y la simpatía que le provoquen las bonitas Ana Alvarez y María Adánez, Jorge Sanz, el figurín de Eduardo Noriega antes de «Plata quemada», y el siempre inefable Gabino Diego, uno de esos flacos tan feúchos que parecen nacidos para papeles de imbécil, y él lo sabe. Produjo la española Sogetel, la misma de «El amor perjudica seriamente la salud», «¿De qué se ríen las mujeres?» y otras agradables comedias ya vistas por televisión.
También «Cha-Cha-Chá» se vio hace poco en el cable. Eso pasa por confiarle la distribución mundial a una empresa americana, que la terminó estrenando tarde y de mal modo.
Dejá tu comentario