10 de noviembre 2000 - 00:00

"Don Quijote" abrió la nueva temporada del Kennedy Center

Washington - (10-11-00) El director artístico de la Washington Opera, Plácido Domingo, está demostrando gran apetito por la almibarada música de Jules Massenet (1842-1912). Bajo la tutela de Domingo, las óperas menos consagradas del compositor francés («Le Cid», «Don Quijote») han sido puestas en escena en el Kennedy Center dentro de un modesto, pero generalizado resurgimiento del interés por la grande opéra francesa. De hecho, la temporada 2000-2001 abrió en Washington con la producción de «Don Quijote» que en las hábiles manos de Piero Faggioni fuera recibida con apreciable éxito en el teatro La Fenice de Venecia, en 1982. Esta producción revivió con intermitencias en Europa, y ha sido el mismo Faggioni quien aseguró la puesta en escena de «Don Quijote» en Washington, supervisando con pericia los movimientos de más de 150 personas en el escenario; elementos visuales espectaculares (un Pegaso alado, gigantescos molinos de viento); acróbatas, cortesanos y coros (nada que envidiarle al Metropolitan Opera de Nueva York).
Massenet y el libretista Henri Cain adaptaron el Quijote cervantino vía algunas escenas de «Le chevalier de la longue figure», de Jacques Le Lorrain. Esta versión ennoblece un poco la figura de Dulcinea (promovida aquí a cortesana), y mantiene bastante intactos los personajes del Quijote y de Sancho Panza. Fértil terreno, este trío, para el desarrollo lírico y escénico de contrastes entre idealismo y realismo, instintos nobles e instintos «básicos» -los cuales son explotados con apreciable pericia en la partitura de Massenet-.
Le cupo a
Ruggiero Raimondi oficiar de Quijote y a Alain Vernhes el hacer su debut en Washington en el papel de Sancho. El Quijote que perfiló Raimondi fue más noble que fabulador, y su «Je suis le chanteur errant» (acto III) testimonió gran convicción. Vernhes conquistó con su amplio caudal sonoro y con excelentes dotes escénicas desprovistas de excesos histriónicos a los que son propensas las caracterizaciones de Sancho Panza.
éxitos en los más encumbrados escenarios líricos (fue oída en temporada reciente del Teatro Colón) con fogosas interpretaciones de «Carmen», y fue aplaudida en Washington como Dalila en la temporada 1999-2000 (junto a José Cura como Sansón). En Dulcinea no encontró un papel a medida: su coloratura del primer acto careció de precisión, y, en gene- ral, su desempeño vocal adoleció de inseguridad de tonos, enmascarada por exagerados vibrati. Mejoró en el cuarto acto, ofreciendo un bello «Ne pensons qu'au plaisir d'aimer».
El francés Alain Guingal dirigió con aplomo y musicalidad la orquesta de la Washington Opera, y los coros, aunque bien preparados por Steven Gathman, resultaron un tanto deficientes en dicción francesa.
Entre las personalidades presentes en la primera noche de gala del
«Quijote»: la secretaria de Estado, Madeleine Albright; el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn; el secretario General de la OEA, César Gaviria; el ex asesor presidencial para Asuntos Latinoamericanos, Mike McLarty, y el embajador de Brasil, Rubens Barbosa. Entre las elegantes de la soirée se destacaron Maria Inhez de Barbosa, Teresa Aguirre Lanari de Bulgheroni, Jo Anne Mason, Nina Pillsbury, Donna McLarty y Selwa Roosevelt (jefa de Protocolo de la Casa Blanca durante la administración Bush).
El elenco del
«Quijote», invitados del exterior, y lo más granado de Washington se codearon luego en un exclusivo souper que tuvo lugar en los magníficos salones de la sede de la Organización de los Estados Americanos.
«Don Quijote» le dio a la presente temporada washingtoniana una apertura plena de brillo y originalidad. Es grato redescubrir óperas semiolvidadas, aún si éstas no ingresan, a la postre, en el panteón de los títulos líricos del bastante mal llamado «repertorio permanente».
«Don Quijote.» Opera de Jules Massenet (mús.) y Henri Cain (guión). Régie: Piero Faggioni. Int.: Ruggiero Raimondi, Alain Vernhes, Denyse Graves y elenco. Orquesta Washington Opera. Dir.: Alain Guingal. Dir. de coros: Steven Gathman. (Kennedy Center. Washington.)

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