Los Angeles (Reuters y Especial) - Pese a que la repercusión de boletería de «Misión imposible III» se da por descontada en los Estados Unidos, donde se estrena el viernes, en la industria hay una incógnita que preocupa: ¿mantiene Tom Cruise el mismo atractivo popular? Su conflicitiva relación con la Cientología, su romance con la actriz Katie Holmes, sus exhibicionistas preparativos para ser padre (con ingestión de placenta incluida) y sus arrebatos públicos contra la psiquiatría no son juzgados, en verdad, como grandes incentivos.
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«Para sus seguidores, aún es un hombre de acción. No les interesa si se pronuncia contra la psiquiatría, por ejemplo», dijo el veterano crítico de cine e historiador David Thomson. «En cambio, si «Misión imposible III» sólo es otra película de una saga bastante rancia y una versión más pobre que sus antecesoras, puede estar en problemas». El más reciente film con Cruise, «La guerra de los mundos» de Steven Speilberg, estuvo muy lejos de ser un film taquillero a la altura del director, y mucho menos del astro».
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