Eastwood, favorito a la Palma

Espectáculos

Cannes (ANSA, EFE, DPA) - Claro, no todo fue Maradona ayer en Cannes. La película «Changeling» («El cambio»), de Clint Eastwood, despertó gran entusiasmo de los periodistas, y si los aplausos fueran un indicio de la decisión del jurado, podría decirse que el Festival ya tiene su Palma de Oro. Una verdadera ovación premió a una obra que atrapa al espectador hasta el final, sin regodeo estilístico ni concesión a los actores, si se exceptúa el exagerado y múltiple vestuario que luce Angelina Jolie.

Basado en un hecho real descubierto en los archivos policiales por un periodista del Los Angeles Times, J. Michael Straczynski, famoso luego por la serie televisiva «Babylon 5» y autor del conciso guión, el film alcanza una dimensión clásica gracias a la dirección de Eastwood.

En Los Angeles, en 1928, con la ciudad asolada por la corrupción de la policía, desaparece de su casa un niño de nueve años, hijo de una supervisora de una compañía telefónica. Cuando la policía, acusada de ineficacia y corrupción, dice haber encontrado al niño desaparecido y éste es total-mente diferente de su hijo ( tiene cinco centímetros menos y fue circuncidado), Christine denuncia el caso a un pastor protestante (John Malkovich) embarcado en una cruzada personal contra la policía de Los Angeles.

La verdadera estrella de la película es Eastwood y su cada vez más extraordinario sentido de la narración cinematográfica, que le permite brindar el público una de las mejores realizaciones de su carrera. Otro buen film del concurso fue «Two Lovers», del desigual James Gray, sobre la triste historia de un joven condenado a sucesivas desilusiones amorosas.

Desafortunadamente, «La mujer sin cabeza» de Lucrecia Martel fue recibida ayer con abucheos en la primera proyección para la prensa. El film, segunda producción argentina que compite luego de la ovacionada «Leonera» de Pablo Traperoestá protagonizado por María Onetto y se ocupa de una mujer que por una distracción atropella algo mientras conduce. Su fuga y la incertidumbre sobre si realmente pudo haber matado a alguien trastornan su existencia.

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