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20 de julio 2007 - 00:00

Edición de clásicos, una deuda argentina

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Una de las grandes falencias del mercado DVD en la Argentina, es la falta de edición de clásicos de todo tipo. Obviamente, en una primera etapa éste era un tema que, por razones de mercado, estaba vedado. El crecimiento experimentado por el DVD a nivel local, valida la cuestión, sobre todo si se tiene en cuenta que hoy el objetivo potencial de cualquier edición digital apunta a más de 4 millones de consumidores. Analizando la oferta de lanzamientos que se realizan mes a mes, la pregunta más ingenua que surge es: ¿por qué habiendo tanto cine de calidad sin editar se lanzan entre 2 y 3 títulos irrelevantes por semana? La explicación más evidente es que se trata de imposiciones de los distribuidores originales que, recurriendo a una antigua táctica, imponen la edición de películas de dudosa calidad como requisito para poder lanzar los títulos más taquilleros. El monopolio es una vieja costumbre de la industria cinematográfica, inaugurada por Thomas Edison en la Costa Este de los Estados Unidos a principios del siglo XX, y adoptada por los «rebeldes» de Hollywood poco después, cuando el imperio del inventor se derrumbó.

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La segunda cuestión a tener en cuenta es la de la promoción. Desde hace años existen señales de cable especializadas en series y cine clásico, por lo que hay una cierta educación del público consumidor aunque no sea masiva. Allí existe un mercado en potencia, pero hoy en día las películas clásicas aparecen mezcladas con los lanzamientos, las reediciones y el material de alquiler que pasa a venta directa, a lo que debe sumarse el grave problema de exhibición que existe, con locales que no hacen otra cosa que acumular títulos con criterios bastante dudosos y promocionar lo que ya ha sido publicitado hasta el hartazgo en otros canales.

No existe un sector exclusivamente dedicado a la promoción de las novedades de cine clásico que se editan. El crecimiento de la venta directa en nuestro país es muy importante, sobre todo porque todavía coleccionar DVD es novedad y el mercado no está saturado. La experiencia suele ser intransferible, pero no es descabellado especular que, en algunos años, la industria local enfrentará el mismo estancamiento que se experimenta en Estados Unidos y en Europa, donde los grandes jugadores del negocio se pelean por el derecho de editar títulos clásicos.

Entonces, ¿por qué no hacerlo ahora y de manera inteligente?

Horacio Moreno

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