13 de julio 2006 - 00:00
Edípico y fóbico, pero cada vez vuela mejor
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Brandon Routh, el nuevo Superman, tiene bastantes traumas personales, pero como film de entretenimiento es válido.
No es para menos: allí viajaba Luisa, que está por recibir el Pulitzer y que ahora, chica del siglo XXI, maneja celulares, computadoras sofisticadas, con un sentido de la investigación y una percepción que la han convertido en periodista estrella. Eso sí: sigue sin darse cuenta de que Superman y Clark, aunque tengan la misma cara, son el mismo. Los viejos códigos de la historieta no se llevan bien con la verosimilitud de hoy, pero en fin, la tradición es la tradición (y Singer se permite una broma, cuando muestra al hijo de Luisa que sí se da cuenta). Justamente por todo eso, por tratar de humanizar tanto los personajes y ponerlos a dialogar en escenas que parecen extraidas de «Escenas de la vida conyugal» de Bergman (como la del planteo que la nueva pareja de Luisa, James Marsden, le hace acerca de sus sentimientos), esta versión se aparta de la vía que no debería abandonar nunca: el comic liso y llano.
Pero «Superman regresa», por suerte, tiene la suficiente espectacularidad y atracciones como para disculpar esos psicologismos: detrás de la escena de la casi catástrofe no podía estar sino la mente siniestra de Lex Luthor, a quien Kevin Spacey le da un perfil acerado y maligno. Spacey es lo mejor de esta nueva versión: su caracterización tan personal no hace extrañar la de Gene Hackman, más paródica, por lo distintas que son. En cambio, la inexpresiva Kate Bosworth como Luisa, no logra borrar el recuerdo de la picardía erótica de Margot Kidder, sobre todo en la escena, casi replicada aquí, en la que Superman la lleva de paseo en el medio de transporte que ya imaginará el lector. Bosworth es una de las pocas mujeres que consiguen un hombre que las haga volar de verdad, pero tampoco parece demasiado feliz.




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