10 de octubre 2005 - 00:00

El arte y el turf, relación armónica

Le grand jockey» de Isidoro Bonheur, vendida en 136 mildólares. El turf inspiró tradicionalmente a los artistas.
Le grand jockey» de Isidoro Bonheur, vendida en 136 mil dólares. El turf inspiró tradicionalmente a los artistas.
Desde siempre, el arte y el turf han estado relacionadas, ya que los protagonistas, criadores, propietarios y coleccionistas aman la estética de los pura sangre y de las obras de arte. La mayor coleccionista del mundo, la Reina Isabel de Inglaterra, es también propietaria de grandes campeones, y en nuestro país ocurre lo mismo con Carlos Pedro Blaquier, Juan Carlos Bago y Hernán Ceriani Cernadas, grandes criadores y también coleccionistas de arte de los argentinos.

Las ventas de caballos puros en la Argentina tiene un volumen de 36 millones de dólares y las de arte de 80 millones. Todos los años se venden 4500 potrillos y potrancas, la mitad en remate en valores que fluctúan entre 50 y mil dólares, con un promedio de 8 mil dólares, y en arte argentino en remates es el promedio de cerca de tres mil dólares por obra con 150 mil de máximo y 150 dólares de mínimo. La casa Bullrich remata cerca de 1200 caballos por año y sus competidores otro tanto, y cerca de 1200 productos son vendidos en los haras; las casas de remate de arte venden 25% de las obras, las galerías cerca del 50%, y las ventas de los artistas son el otro 25%.

Cuando compramos un producto debemos esperar cerca de doce meses para verlo debutar e invertir, otros seis mil dólares en doma y cuida, y luego rezar de ganar 3 ó 4 carreras para estar a mano. Sin duda que el propietario de caballos busca la gloria y no hacer una inversión; pocos son los que pueden ganar dinero, pero las satisfacciones son enormes. En nuestros tres principales hipódromos se juegan cerca de 160 millones de dólares por año, pero los premios que llegan a los propietarios de los 6 mil caballos que participan de las carreras no deben ser más de 20 millones.

En septiembre en Kentucky se vendieron 3545 caballos en 384 millones de dólares, Un promedio de 106 mil por producto, que es 13 veces más que lo que valen en la Argentina. El más caro se pagó casi diez millones; era de Alfred Munnings (1879-1959). Se han llegado a pagar ocho millones de dólares por una pintura de caballos; en la Argentina hay en las colecciones del Jockey Club, en la de Hirsch y en la de Achával. La familia Wildestein está muy acostumbrada a ganar grupos, tanto en el arte como en las carreras. Sin duda que para ser exitoso en ambas actividades se necesitan conocimientos y sobre todo pasión.

La temática en el arte de caballos puros es denominada «sporting painting» y son los ingleses los especialistas con Georges Stubs a la cabeza y con la familia Herring a la zaga, junto con los Hall y los Sartorius. El más grande del siglo XX ha sido Sir Alfred Munnings, cuyas obras se venden en 5 millones en algunos casos. En la Argentina los mejores retratistas equinos han sido Adriana Zaefferer, Enrique Castro, Juan Lascano y Victoria Martín. La escultura de la foto es «Le grand jockey» de Isidoro Bonheur, vendida en 136 mil dólares.

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