9 de mayo 2002 - 00:00

El Asturias a Arthur Miller

El Asturias a Arthur Miller
Arthur Miller, uno de los mayores dramaturgos del siglo XX, ganó ayer en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2002, consistente en 45.500 dólares y una escultura diseñada por Joan Miró, reconociéndolo «máxima figura del teatro universal, un clásico viviente en la mejor tradición del teatro universal».

Curiosamente, el Premio considera que «se iban agotando los escritores hispanoamericanos de alta calidad», y por eso desde hace tres años se amplió a autores de lengua no española. En 1999 lo conquistó el alemán Gunther Grass y en 2000 la británica Doris Lessing. Entre los finalistas estuvieron el portugués Antonio Lobo Antunes y el argentino Ernesto Sabato.

Víctor García de la Concha
, director de la Real Academia Española, señaló que «el gran escritor norteamericano, con independencia de espíritu y notable sentido crítico, ha logrado llevar a escena inquietudes, conflictos y aspiraciones de la sociedad actual».

Nacido en Nueva York el 17 de octubre de 1915, hijo de emigrados vieneses, Arthur Asher Miller comenzó a escribir teatro a los 28 años. Sus primeras obras («El hombre de suerte», «Situación normal», «Foco») obtuvieron incomprensión y fracaso. Más tarde, con «Todos eran mis hijos» (1945), «La muerte de un viajante» (1949), «Las brujas de Salem» (1953) y «Panorama desde el puente» (1955), se lo instaló con los más grandes dramaturgos norteamericanos, junto a Eugene O'Neill y Elmer Rice, y por encima de Tenneesse Williams.

Sus obras comenzaron a traducirse en Como el jurado del Asturias considera que "se agotan los escritores hispanoamericanos de calidad", otorga el premio a no hispanohablantes: ayer lo ganó Arthur Miller.

todo el mundo y a ser interpretadas por los más importantes actores y actrices, y ser llevadas al cine por directores como George Cukor, John Huston, Sidney Lumet y Elia Kazan, entre otros.

«La muerte de un viajante»
, que constituyó toda una dramaturgia con numerosos epígonos locales, fue su consagración definitiva, pero no lo libró de ser perseguido a comienzos de los '50 por el senador McCarthy, al frente del Comité de Actividades Antiamericanas. Si bien Miller fue uno de los pocos que eligió el silencio, su respuesta fue «Las brujas de Salem», considerada una de las mejores obras del teatro de los Estados Unidos.

De sus tres casamientos el más recordado es el que lo unió a Marilyn Monroe en 1956, a la que retrata en su autobiografía «Vueltas al tiempo» como «una poeta salvaje y callejera que quiso recitar sus versos a una multitud que sólo quería arrancarle la ropa». Miller escribió para ella el guión de «Los inadaptados» en 1960, un año más tarde se divorciaban y al año siguiente ocurría la controversial muerte de Marilyn. Dos años mas tarde Miller estrenó «Después de la caída», obra polémica por la exposición crítica de su vida con la estrella.

«El mejor dramaturgo del siglo XX», según la encuesta del Royal National Theatre,
Miller no ha dejado de escribir, agregando a su numerosas obras teatrales, testimonios de su vida, cuentos y novelas. A los 83 se muestra desencantado con el teatro de su país: «ya no hay teatro, ahora todo es puro divertimiento».

Al recibir la noticia del premio, Miller no se privó del humor. Dijo que la única explicación por la que sus obras se siguen representando «puede ser porque tengo el colesterol bajo». También hizo una referencia irónica al presidente George W. Bush: «Lo hace cada vez mejor, porque antes de las elecciones era un amateur. Ahora va pareciendo más profesional, pero esto es algo que le pasa a la mayor parte de los presidentes», dijo.

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