3 de febrero 2003 - 00:00

El ataque químico es el nuevo terror en el cine

El ataque químico es el nuevo terror en el cine
El primer intento de referirse en cine a los temores que provocaron los casos de ántrax y el temor a las armas químicas y biólogicas está reflejado en una futura película del director de «Trainspotting», Danny Boyle, que a su vez se encarama en un renacimiento del cine fantástico inglés.

Desde los tiempos de oro de los estudios Hammer que no se veía tanto cine de este género ocupando los sets británicos de filmación. Algunos títulos están siendo muy exitosos y bien recibidos en festivales de todo el mundo, como «My Little Eye», un reality show terrorífico, el thriller sobrenatural «The Bunker» y dos originales films que mezclan la guerra con el horror, «Dog Soldiers» y «Deathwatch», protagonizada por Jamie Bell, el actor de «Billy Elliot», que cuenta la historia de soldados de la Segunda Guerra Mundial enfrentados por enemigos aún más siniestros e inhumanos que los nazis.

A partir de mediados de los '70, cuando Hollywood comenzó a darle énfasis a los efectos especiales, las más modestas producciones inglesas no pudieron competir, lo que determinó la quiebra de Hammer Films y estudios comepetidores como Amicus. Pero los nuevos efectos especiales digitales que empezaron a contaminar el cine mun-dial desde mediados de los '90 han permitido que los films de gangsters y las macabras come-dias de espíritu alternatico ahora se vean suplantadas por todos los subgéneros del fantástico.

Justamente Danny Boyle, el director de «Trainspotting», es el realizador británico que más fuerte apostó al género y a la posibilidad de competir a lo grande con los más costosos terrores de los estudios estadounidenses. Luego de la decepcionante performance de sus dos producciones en Hollywood, «Vidas al límite» y «La Playa», Boyle se refugió en la TV, con dos telefilms para la BBC, «Strumpet» y «Vacuuming Completely Nude in Paradise».

En «Strumpet» trabajó con una de las mayores fuerzas creativas detrás del movimiento Dogma, el director de fotografía Anthony Dod Mantle, responsable de la imagen de films como «La celebración» y «Mifune», y de esta colaboración salió la idea de hacer algo que es por lo menos insólito en su nueva pelicula, que algunos consideran lo último en ciencia-ficción apocalíptica.

«28 days later»
(«28 días después») es un extraño caso de una producción de cerca de 20 millones de dólares realizada en el modesto formato de video digital que caracteriza a todos los films del Dogma. Sólo que los films del Dogma -como «Los Idiotas» de Lars Von Trier-son películas para el circuito de festivales y salas de cine de arte, con temas adultos y alternativos y presupuestos reducidos.

En cambio «28 days later» es una superproducción con efectos especiales, escenas de acción y una puesta en escena de enorme despliegue que recrea una Inglaterra diezmada por un virus que mata a casi todo el mundo, convierte a otros en horribles mutantes y solo deja un puñado de sobrevivientes.

• Diferencias

A primera vista alguien podría confundir este rodaje en video digital con la experiencia de George Lucas en «Episodio 2», que en realidad no tiene nada que ver, dado que el formato utilizado por Lucas es el video de alta definición HDTV que según el director de «Star Wars» tiene la misma o más definición que el celuloide de 35 mm (y de cualquier modo Lucas solo consiguió que unas pocas salas de los Estados Unidos lo proyecten en ese formato). Obviamente no es el caso, es simplemente una película rodada en video digital -igual que algunas modestas producciones del cine independiente argentino, como «Fuckland»- y luego transferida para su estreno a copias de celuloide.

En distintos reportajes de medios británicos
Boyle explicó que su decision de filmar al estilo Dogma para en un film de género era absolutamente creativa, pero de hecho una película como ésta, filmada convencionalmente, hubiera tenido un presupuesto mucho más alto, demasiado alto como para un director con dos fracasos seguidos como Boyle.

La imagen está muy trabajada al ser transferida a celuloide, pero la textura de video sorprendió a algunos críticos ingleses, que de todas maneras estuvieron más impresionados por el alto nivel de violencia y el tenso clima de terror de un producto que moderniza las viejas películas de zombies de
George Romero, además de señalar que «28 days later» es, como se dijo antes, una de las primeras incursiones del cine en la paranoia al ataque por armas químicas.

Lo que queda por descubrir es si la imagen extraña de esta película protagonizada por
Christopher Eccleston convence a los críticos y al público norteamericano cuando se estrene en los cines de los Estados Unidos en agosto -mes en el que también se conocerá en la Argentina-. Si la película triunfa, entonces Boyle quizá sea el pionero de un apocalipsis del celuloide como formato tradicional cinematográfico.

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