El circo moderno sigue "volando"

Espectáculos

En la línea del Cirque du Soleil, pero con mayor incorporación de elementos teatrales, «Balagan» es un espectáculo inspirado en la commedia dell'arte que combina la sofisticación del circo moderno con números de acrobacia, malabares, trapecio y destrezas aéreas. Integrado por un elenco multinacional -son más de 25 artistas provenientes de Rusia, China, Gran Bretaña y Estados Unidos- «Balagan» debutará mañana en Buenos Aires el en el Teatro Coliseo.

Dialogamos con el director y productor artístico de la compañía, Mikjail Matorin, presidente de Dreamcast Entertainment y responsable de numerosos «art nouveau circus». Algunas de sus creaciones fueron exhibidas en varios shows televisivos internacionales («The Tonight Show with Jay Leno», el canal E o en la presentación de Ricky Martin en los premios Grammy).

Matorin se crió en el Circo de Moscú, donde su madre fue trapecista y su padre director durante algún tiempo. El joven atleta ruso egresó de la Escuela de Circo de Moscú para luego recorrer mundo con distintas compañías, hasta que en 1996 recaló en Las Vegas con el Cirque du Soleil. Allí fue donde estrenó su famoso «aerial cube act» (acto aéreo del cubo) incluido en los espectáculos «Alegría» y «Mystère». Decidió quedarse en esa ciudad para fundar su propia compañía con la que ya estrenó otros dos shows: «Ezuru» y «Taganai».

«Ezuru tiene un sabor oriental, en cambio Taganai es mucho más oscuro, como un Berlín de posguerra. Balagan es el más alegre y extravagante de todos mis espectáculos», dice, mientras enciende su notebook para activar varios videos.

Periodista: ¿Qué otras características tiene?

Mikjail Matorin: Su historia central tiene que ver con el sueño de poder volar. Incluimos todo tipo de destrezas aéreas. Es un espectáculo de ambiente surrealista con una gran variedad de personajes vestidos con un gran colorido. Balagán tiene muchas capas: imágenes de ensueño, actuación, coreografías, música, humor.

P.: ¿Qué significa Balagan?

M.T.: Es un término yiddish que alude a algo caótico y desordenado. Nosotros tomamos la acepción rusa -literalmente «casa alta»- que es la más difundida. Son antiguas construcciones donde funcionaba el mercado público, muy comunes en las antiguas ciudades de Europa del Este. Ahí se instalaban también los circos y los artistas ambulantes.

P.: Hace poco debutó en Buenos Aires el Cirque du Soleil con «Saltimbanco» ¿No le teme a las comparaciones?

M.T.: Al contrario haría feliz si nos comparan, porque eso significaría que estamos haciendo las cosas bien. «Saltimbanco» es un show fantástico, realmente bueno, pero no estamos compitiendo con Cirque du Soleil porque hacemos cosas distintas.

P.: A diferencia de esa compañía usted prefiere montar sus shows en salas de teatro tradicionales. ¿A qué se debe esta decisión?

M.T.: Traté de encontrar la brecha entre los grandes circos modernos y los más pequeños y tradicionales, y el resultado es este circo teatral. Me gusta trabajar en teatro porque se crea una atmósfera más íntima y a la vez más sofisticada que en una carpa. El show más prolijo y refinado y a la gente le encanta, porque al concentrarse todo en un espacio más acotado suceden más cosas.

P.: ¿Cuál son sus próximos pasos?

M.T.: Estamos negociando nuestro primer tour por Sudamérica, que incluiría Chile, Brasil y Uruguay. «Balagan» estuvo cinco años dando vueltas por Estados Unidos, con estadías de aproximadamente seis meses en cada teatro, ahora es lógico que nos expandamos hacia Europa y América.

P.: ¿La gente de circo sigue siendo tan supersticiosa como antes?

M.T.: Quizás no tanto, pero algunas tradiciones se conservan. Por ejemplo, el número de suerte sigue siendo el 13, porque la pista de circo tiene 13 metros de diámetro. ¿Y sabe a qué se debe esto? A los caballos. Cuando éstos corren al borde de la pista tienen un ángulo de inclinación que exige esta medida de diámetro. Pero eso ya no vale para nosotros, porque trabajamos en salas de teatro; en cambio, nos cuidamos de sentarnos de espaldas a un escenario, o de pagar o contar dinero antes de cada show porque eso trae mala suerte. No somos muy estrictos con estas supersticiones pero siempre las tenemos en mente.

P.: ¿Tiene alguna cábala o superstición personal?

M.T.: En general, prefiero no ver el show. Obviamente, estoy en cada ensayo y superviso que todo esté bien, pero una vez que comienza la función: «Adiós muchachos, el show es de ustedes».

Entrevista de Patricia Espinosa

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