Esta es la trama. Un hombre llega a la capital. Se duerme en una plaza, y unos pícaros lo revientan a palos y le roban casi todo. En el hospital ya lo dan por muerto. Resucita, pero ha perdido la memoria. A partir de ahí comienza otra vida, entre gente pobre pero amable, y burócratas secos pero tontos, e incluso se consigue una novia, hasta que, a través de una foto, su esposa lo reencuentra.
También son distantes sus criaturas, aunque sufran por dentro. El hombre anónimo, protegido por los otros anónimos de su misma clase, sospechoso para los encasilladores de toda clase, se engancha con una solterona del Ejército de Salvación, y ella con él, como dos infelices a la única tabla perdida en el mar. Pero cuando deben separarse -momento alto de todo melodrama-, ella se vuelca muy tiesa en sus brazos, él toma pose de galán maduro, y lo único que ella dice, y lo dice de un solo tirón, es
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