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Integrado por varios de los músicos más interesantes que han aparecido en los últimos tiempos en nuestro país (Pipi Piazzolla, Nicolás Guerschberg, Mariano Sívori, Marín Pantyrer, Gustavo Musso y Damián Fogiel) el sexteto Escalandrum demuestra un crecimiento, disco a disco, que lo coloca entre lo más destacado del jazz en Argentina.
Siendo un grupo relativamente numeroso, el funcionamiento es camarístico; esto es que cada instrumento se desempeña como un solista que ocupa, al mismo tiempo, un lugar orquestal. El repertorio -tanto en este nuevo álbum como en la mayoría de las actuaciones y las grabaciones del grupo-es casi siempre de autoría de sus integrantes. No ceden a la tentación fácil de «argentinizar» su jazz, pero en ningún momentose deja de escuchar el lugar en que estos materiales fueron creados y grabados. La música propone una audición muy atenta y por momentos roza un hermetismo sólo apto para melómanos entrenados, pero los juegos armónicos, los solos poco convencionales, la ruptura de las formas o el virtuosismo están siempre al servicio de una música que no sólo se dirige a la razón.
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