28 de septiembre 2005 - 00:00

El libro que saqueó "El Código Da Vinci"

Lynn Picknett y Clive Prince «La revelación de los Templarios» (Bs. As., Martínez Roca, 2005, 445 págs.)

D an Brown ha confesado, en diversas entrevistas, que una de sus inspiraciones para escribir «El Código Da Vinci» fue la lectura de las «investigación históricas» de Picknett y Prince. Se refería a este libro que acaba de aparecer en español, y los suyo fue mucho más que una inspiración: hay párrafos enteros de «El Código Da Vinci» que repiten exactamente datos, teorías y comentarios de «La revelación de los Templarios»: los mensajes dejados por Leonardo en la simbología oculta en sus cuadros y, fundamentalmente en «La última cena», los secretos guardados por el Priorato de Sión y que enfrentan los dogmas de la Iglesia, etc. Definir como «investigaciones históricas» las conjeturas de que Jesucristo se casó, que lo hizo con María Magdalena y que tuvieron una hija llamada Sarah, resulta poco serio. Sostener que el Santo Sudario, que es «la superchería más ofensiva de la Historia», muestra «un herético homosexual del siglo XV», Da Vinci,suena a buscada provocación.

Los comentaristas comprensivos sostienen que Picknett y Prince hacen «historia alternativa» como otros «medicina alternativa»; los críticos más duros, que practican la «pseudohistoria», rama de las «pseudociencias» que van de la astrología a, justamente, las medicinas alternativas. Para Dan Brown, como autor de best sellers, el asunto pasa porque «a todo el mundo le interesan las conspiraciones», y estas obras se dedican a «descubrirlas». En los años '60 un grupo de periodistas franceses recuperó ese « género narrativo» (que algunos han definido como «historia ficción») con obras que se hicieron muy popular: «El retorno de los brujos», de Pauwels y Bergier, y «Los templarios están entre nosotros» de Gerard de Sede, obras que están en la base de las hoy de moda. Como aquellas, ya olvidadas, éstas nuevas son tan entretenidas como cuentos fantásticos y hasta dejan latente ese «y si fuera verdad», que lleva tanto a la confrontación científica como a las falsas creencias.

M.S.

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