Otra vuelta de tuerca sobre "El Padrino": backstage dramatizado

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Oscar Isaac encarnará a Francis Ford Coppola y Jake Gyllenhaal al polémico productor Robert Evans.

El Padrino” (“The Godfather”, 1972) no es sólo el gran film icónico de los años 70, uno de los más importantes del llamado “nuevo Hollywood” que coincidió, a fines de la década anterior a ella, con la crisis del sistema de estudios, sino también uno de los que más metraje conserva de “backstage”, incluyendo las pruebas de cámara de sus actores principales.

Gran parte de ese material formó parte del documental “The Godfather Family: A Look Inside” (1990), sin contar los numerosos libros y videos que se editaron con el correr del tiempo. El mismo Francis Ford Coppola reeditó las dos primeras partes del film en una película cronológica, “The Godfather Epic”, destinada a fines de los 80 al laserdisc y luego al DVD, sin contar las emisiones televisivas “The Godfather Saga”, que también incluyeron la tercera parte de la película (1991), es decir, la misma que ahora reestrenará Coppola a fin de año, restaurada y con un final nuevo.

Así las cosas, cuando parecía que nada nuevo podía ya hacerse para exprimir la historia inspirada por la novela de Mario Puzo, se reveló que Barry Levinson, el veterano cineasta de “Good Morning, Vietnam” y “Bugsy”, dirigirá ahora “Francis And The Godfather”, una especie de backstage dramatizado sobre los hechos que rodearon al rodaje del film clásico. El guatemalteco-estadounidense Oscar Isaac interpretará a Francis Coppola, y Jake Gyllenhaal al controvertido productor de la Paramount, Robert Evans. La película estará basada en un libreto de Andrew Farotte que se descubrió en la plataforma Black List, donde suben guiones tanto aficionados como profesionales.

El sitio Deadline, que dio a conocer la noticia, subrayó que si bien “El Padrino” es hoy considerada una de las mejores películas estadounidenses y un símbolo de la “era autoral de los años 70, no fue fácil concretarla. Coppola, que tenía entonces 31 años, debió esforzarse mucho para convencer a Evans y a la Paramount que le confiaran un presupuesto excesivo para un director con escasos antecedentes, y que exigía ambientar la acción en una Nueva York de una época anterior (la novela de Puzo transcurre en una Kansas City contemporánea).

El primer director en quien pensó la Paramount fue Sergio Leone, especialista en spaghetti western, que rechazó la propuesta porque dijo que no le interesaba una historia que glorificara la mafia. Otro de los grandes conflictos fue el de convocar a Marlon Brando, un actor de personalidad complicada quien no tenía un solo éxito desde los años 50, para ofrecerle el papel central de Vito Corleone. Un debate parecido se originó en torno a la elección de Al Pacino, poco conocido por entonces, para interpretar a su hijo y heredero, Michael Corleone. La relación entre ambos actores, además, nunca fue óptima, y eso continuó hasta el día de los Oscar, cuando a Pacino lo ofendió que se lo considerara “Actor de Reparto” cuando sostenía que su presencia en pantalla era mayor a la de Brando (quien lo ganó pero no asistió a retirar su estatuilla ya que, en un famoso episodio, antecendente del “Hollywood correcto” de este siglo, envió en su lugar, como protesta, a la apache Sacheen Littlefeather).

Evans, que llegó al cargo ejecutivo después de una carrera como actor, tenía también la espada de Damocles sobre sí: la suerte de la Paramount era incierta, y si no lograba un éxito como “El Padrino” el estudio podía llegar a cerrar.

Otro ejecutivo de la Paramount, Peter Bart, le había comprado los derechos de la novela a Puzo cuando ni siquiera estaba terminada. Era un esbozo argumental de sólo 20 páginas. Puzo había modelado el perfil de Don Corleone sobre dos capomafias neoyorquinos reales, Joe Profaci y Vito Genovese. A la mafia ítaloamericana jamás le gustó la idea de la realización de esta película, y ese fue otro de los problemas a los que debió enfrentarse Evans.

“Con todo en contra”, dijo ahora Barry Levinson, “nació un clásico”. Coppola, qué duda cabe, adhirió de inmediato a la idea de esta nueva vuelta de tuerca sobre su opera magna: “Cualquier film que haga Barry sobre cualquier tema será fantástico e interesante”, ponderó. Si bien este backstage dramatizado estará enfocado en los choque entre Coppola y Evans, resta saber quiénes serán los actores que deberán encarnar a figuras como Robert Duvall (Tom Hagen), James Caan (Sonny Corleone), John Cazale (Fredo), Talia Shire (Connie Corleone) y Diane Keaton.

Este no es, sin embargo, el proyecto pionero de este extraño género de “backstage dramatizado”, ya que Ben Affleck se encuentra preparando otro sobre el rodaje de una película casi contemporánea a la de Coppola, “Chinatown” (1974), el gran colofón del género policial negro en Hollywood que tanto prestigio trajo a su director, Roman Polanski, como desprestigio moral y persecución de la justicia por el episodio con una menor ocurrido en esos días.

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