A las puertas de un sencillo parque de diversiones un lustrín se cruza con un chico de su edad, que acaso podría pagarle la entrada. Ese es el argumento del cortometraje de 1960 «El amigo», una historia tierna, lo primero que hizo Leonardo Favio como director, y donde ya mostraba la sensibilidad y la calidad artística que habrían de aflorar poco después en «Crónica de un niño solo».
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Perdido prácticamente desde hace más de treinta años, «El amigo» apareció recientemente en manos de un coleccionista, fue restaurado, y hoy a las 19 se presenta en el Auditorio de la Biblioteca Nacional.
Su aparición ha causado tanta alegría, que será presentado por el propio director de la Biblioteca, el filósofo peronista Horacio González, inaugurando de este modo un ciclo de cortos organizado junto a La Nave de los Sueños. El programa se completa con un recital de Pablo Dacal y la Orquesta de Salón, que para esta circunstancia agrega a su repertorio algunos conocidos temas de Leonardo Favio. Las entradas, gratuitas, se retiran desde una hora antes en la misma Biblioteca.
El ciclo, una selección de los cortos nacionales más importantes de la última década, continuará los demás viernes de junio a la misma hora, dividido en cuatro programas temáticos: Corazones abiertos, Goles son amores, Tiempos modernos, y Fantástico bailable, cada uno precedido por una nueva proyección de «El amigo».
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