1 de abril 2008 - 00:00

El sello Piano para "The New York Times"

Una vista de la fachada exterior del nuevo rascacielos del prestigioso diario estadounidense, diseñado por Renzo Piano, autor del Centro Georges Pompidou, entre otros premiados proyectos.
Una vista de la fachada exterior del nuevo rascacielos del prestigioso diario estadounidense, diseñado por Renzo Piano, autor del Centro Georges Pompidou, entre otros premiados proyectos.
El nuevo rascacielos de «The New York Times» fue diseñado por Renzo Piano, ganador del concurso internacional organizado para ese edificio en el sector oeste del Midtown de Manhatan.

Fundado por Henry Jarvis Raymind y George Jones en septiembre de 1851, «The New York Times» fue adquirido en 1896 por Adolph Ochs con cuya dirección logró renombre internacional y fue reconocido por su lema: «All the News That's Fit To Print» (Todas las noticias son aptas para su publicación). En 1904, la sede se trasladó al edificio de la calle 42, y en la década siguiente abrió un anexo en el 229 de la 43.

Referencia para muchos lectores y ganador de noventa Premios Pulitzer -el mayor galardón a la labor periodística en Estados Unidos-, «The New York Times» es considerado el «periódico-hemeroteca por excelencia», que imprime las transcripciones de los debates y discursos de mayor significación.

La nueva sede para el diario, actualmente propiedad de The New York Times Company, está ubicado en la calle 41 y la Octava avenida de Manhattan. Las transparencias y la luz son protagonistas centrales en esta torre de cincuenta y dos pisos «desmaterializada» por la concepción poética del diseño de Piano. «Cada arquitectura cuenta un relato y lo que este edificio sugiere está basada en la transparencia y la liviandad», señaló el arquitecto sobre su obra.

Piano diseñó una amplia planta de entrada muy visible con un gran jardín interior de acceso público. El interior se distingue por sus espacios luminosos, con detalles en color rojo. Se destaca el «curtain wall» a la manera de una piel de vidrio que refuerza el aspecto transparente del edificio. Los paneles de cristal de la fachada con pantallas de cerámica a lo largo del exterior se combinan con tubos horizontales espaciados que reflejan la luz natural hacia el interior.

  • Edad de oro

    Cuando con Richard Rogers, su socio en los años setenta, Piano ganó el primer premio del proyecto del Centro Georges Pompidou, una catedral de instalaciones a la vista, el gran crítico y arquitecto, Philip Johnson afirmaba que la Edad de Oro recién estaba comenzando y que había que crear edificios que constituyeran paradigmas para que nuestro tiempo fuese recordado. En buena medida el Beaubourg lo es.

    El arquitecto genovés ha sido identificado durante mucho tiempo con el Centro Pompidou, inaugurado en 1977. La obra de Piano, sin embargo, no ha cesado su creatividad desde entonces, multiplicándose en número y calidad. Ha trabajo en otros proyectos: la remodelación del complejo industrial de FIAT en Lingotto, transformándolo en un centro cultural y shopping, Turín, el Museo de Ciencias de Amsterdam; el puente de Ushibuka (Japón); y una iniciativa vinculada con el nuevo distrito berlinés de Postdamer Platz.

    Piano ha sido celebrado por sus diseños para las estaciones del metro de Génova; el edificio de oficinas Lowara, en Vicenza; el Pabellón Viajero de IBM, que circuló por una veintena de ciudades europeas durante cuatro años. Se destacan también el Museo de la Colección Menil, en Houston (1986); las instalaciones de la Exposición Internacional Colombina, de Génova (1992); Aeropuerto Internacional Kansai, Osaka, Japón (1994), sobre una isla artificial en la bahía de aquella ciudad y un hito en la materia; el Auditorio Parque de la Música, Roma (2002); las mayores salas de concierto contemporáneas de Europa; la Ampliación del High Museum of Art, Atlanta y el Centro Paul Klee, en Berna (2005) donde se alojan la mayoría de las obras de este magistral artista suizo. Parte de esa colección se expuso en Buenos Aires en 1996 organizada por el autor de esta nota.

    Piano se considera a sí mismo, un arquitecto perteneciente al siglo XIX y a su gran tradicióningenieril. «La liviandad,que es tan importante en mi obra, lo fue para los ingenieros estructurales del Ochocientos, no así para los pioneros del Modernismo, por quienes siento una enorme admiración, desde luego», sostuvo.

    Una gallarda modestia, un rechazo a las ostentaciones se dan en Piano. «Sólo los profesionales menos creativos imaginan que es original todo cuanto hacen», señala, para sostener que «diseñar es hurtar». Y añade: «Me da felicidad robar en arquitectura. Es mucho más honesto decir que la creación es un hurto a decir que es una copia El diseñador no copia, saca de todas partes, de cosas que ha visto, de proyectos que recuerda y aún de los que ha olvidado. Todo procede de alguna parte. Nada viene de la nada. Lo importante es la mezcla de elementos. Qué combinamos y cómo. Eso es diseñar».

  • Aventurero

    Piano considera que «la arquitectura ha sido y sigue siendo una aventura global. En tal sentido, debo definirme como un aventurero. En mi obra se unen la tecnología y el arte, el comercio, el derecho y la política, y también la estética. Todo avanza hacia una conclusión impredecible. Y esta impredecibilidad es, en la arquitectura, la definición de un arte».

    El arquitecto, no obstante, no vive en las nubes: «El día en que empiece a dudar de que el diseño puede resolver los problemas sociales y económicos, me tiro de cabeza al Sena», ha dicho Piano a unos periodistas, en su oficina de París. Nacido en Génova en 1937, se graduó en la Escuela de Arquitectura del Politécnico de Milán en 1964. Luego de realizar viajes de estudios por el Reino Unido y los Estados Unidos donde trabajó en el estudio de Louis Kahn, estableció junto a Richard Rogers el estudio Piano & Rogers (1971-1977) y posteriormente el Atelier Piano & Rice hasta 1993, año en que funda el Renzo Piano Building Workshop.

    Piano fue distinguido con el Premio Internacional Pritzker 1998 (equivalente al Nobel de Arquitectura) y la Medalla de Oro UIA (Unión Internacional de Arquitectos) 2002.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar