16 de agosto 2006 - 00:00
"El universo de Arlt es cruel, pero no trágico"
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Juan Cedrón: «Arlt pintó a los malditos, al tipo que traiciona,
al delator. Es un mundo cruel, pero al final está el bailongo».
P.: ¿Y en Francia pudo integrarse o vivía entre argentinos?
J.C.: No, yo estoy en contra de los ghettos, además, tengo un público francés. Yo siempre canto en castellano, pero antes explico el sentido de cada poema y después el público escucha las canciones con un silencio total, como acá. Es algo notable.
P.: Sus hijos se criaron en Francia. ¿Usted todavía conserva la nacionalidad argentina?
J.C.: En casa siempre hablamos en argentino y mis hijos lo hablan muy bien, pero yo opté por la doble nacionalidad porque de alguna manera quería agradecerle a Francia todo lo que me dio. Allá pude trabajar, darle de comer a mis hijos, componer, grabar e incluso enseñar en varias universidades. En el Conservatorio Nacional de Lyon, que tiene 3800 alumnos y es uno de los más grandes de Europa, fundé una orquesta estable de tango y música argentina.
P.: Los poemas de González Tuñón que usted musicalizó describen la vida bohemia como una experiencia luminosa y romántica. ¿El mundo de Arlt es lo contrario, con todos sus marginales y fracasados?
J.C.: Arlt pintó a los malditos, al tipo que traiciona, al delator. Es el primer escritor argentino que narró la violación de un adolescente. Este es un mundo cruel, pero al final está el bailongo. El decía: «No me digan que la vida es triste si la entrada al paraíso cuesta un peso», y «Ojo muchachos con la tristeza, que es un vicio». Ya que lo nombró a Tuñon le recuerdo una frase suya: «Acaso esa tristeza es una forma sutil de la alegría». Bueno, nosotros rescatamos eso: «Mesa de lata, cerveza tibia, el platito con maní, saco y corbata, milonguita de barrio, orejitas perfumadas». ¿No es bello eso de orejitas perfumadas en un salón de baile?
P.: ¿Es ese el mundo de Arlt?
J.C.: Sí, esas cosas le gustaban. A lo mejor era su forma de decir: Sí. Esto es duro, la muerte, el dolor, todo es efímero... Pero vale la pena vivir. El mundo es monstruoso, ya lo sabemos. Mire lo que está pasando en Palestina, la polución, la hecatombe climática, la falta de justicia... son cosas que parecen dichas hoy, pero fueron escritas en 1929. Y luego están sus «Aguafuertes porteñas» en las que hizo observaciones muy jocosas sobre la psicología del porteño y la vida cotidiana. Arlt es uno de los escritores más fuertes de la literatura argentina, me hubiera encantado cruzarme con él. Es nuestro Dostoievsky.
P.: Pero usted nunca hizo de la tristeza su arte.
J.C.: En realidad este espectáculo tiene de todo, no quisimos hacernos los modernos, ni los contemporáneos, ni inventar nada. Los temas que hago tiran más a la década del '30, y a pesar que es dramático, la idea fue divertirnos y pasarla bien.
Entrevista de Patricia Espinosa




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