5 de diciembre 2001 - 00:00

En año duro, Disney celebra el centenario de su creador

Walter Elias Disney
Walter Elias Disney
(05/11/01) Miami (ASN, DPA y AFP) - Sin duda, los estudios Disney nunca imaginaron que los festejos por el centenario del nacimiento de su creador, Walter Elias Disney, iban a producirse en circunstancias tan adversas en los espíritus y los bolsillos. Las consecuencias de los atentados terroristas del 11 de setiembre, sumadas al balance de un año que seguramente no será recordado entre los mejores por la compañía (el mal trago de la película «Pearl Harbor», los numerosos despidos que se efectuaron en su planta) empañan el ánimo festivo. Sin embargo, la Disney dice que no se dejará amilanar.
 
Aunque sus parques de diversiones han registrado una fuerte caída de visitantes y los anunciantes abandonan su cadena de televisión ABC debido a la recesión en Estados Unidos, el complejo turístico Disney World de Orlando decidió sin embargo festejar, e inauguró a comienzos de octubre '100 años de magia', una serie de atracciones destinadas a celebrar los cien años del nacimiento de Disney, fallecido en 1966.

«Entiendo que la gente quiere olvidar la situación que atravesamos, distraerse», dijo Leo Salazar, encargado de relaciones internacionales de Disney World. La realidad se niega, de todos modos, a vestir todo de negro. El parque dice que hubo una caída de 25% de su concurrencia en relación con el mismo período del año pasado, puesto que los estadounidenses limitan sus desplazamientos en avión desde el 11 de setiembre, en especial hacia los lugares considerados arriesgados como este símbolo de la diversión.
 
A fines de octubre, Mickey y Minnie debieron proponer a sus 7.400 empleados de tiempo completo de Orlando un plan voluntario de reducción del tiempo de trabajo de 40 a 32 horas por semana. «La fuerte caída de viajes turísticos que siguió a los atentados del 11 de septiembre tuvo un efecto significativo sobre los parques y hoteles Disney», dijo la agencia financiera Fitch el 26 de noviembre.

El grupo de diversiones también desoló a Wall Street al advertir que los atentados del 11 de setiembre dividirían en más de la mitad su beneficio de explotación en el primer trimestre (octubre-diciembre) del ejercicio 2001-2002. Los ataques, y más ampliamente la recesión económica estadounidense, pesan sobre los ingresos publicitarios de sus cadenas de televisión (ABC, ESPN, Disney Channel) y sobre la actividad de sus parques.
 
En los días siguientes a los atentados, ABC, una de las cuatro grandes cadenas norteamericanas, también suprimió, como sus competidores, toda la publicidad para asegurar una cobertura ininterrumpida de los acontecimientos. En el cuarto trimestre (cerrado a fines de setiembre) los medios de comunicación vieron descender su volumen de negocios 3% a 2.170 millones de dólares y su beneficio de explotación un 12% a 348 millones de dólares. El grupo no anunció todavía una decisión en cuanto al futuro. Prefiere mostrarse prudente sobre la rapidez con la cual los clientes volverán a los parques y subraya que todo depende de la recuperación de la economía estadounidense.

El centenario

El estreno de «Steamboat Willy» en 1928 en Nueva York significó el renacimiento cinematográfico de los dibujos animados, entonces en visible decadencia. Para Walter Elias Disney, que hoy hubiera cumplido cien años, esa primera película sonora con Mickey Mouse -creada tras años de duro trabajo, muchas veces al borde de la ruina total-le significó fama mundial. Es por eso que tiempo después aseguró que amaba más al ratón que «a cualquier mujer».

Su biografía tiene varias contradicciones, desde la más simple, el año de su nacimiento -algunos biógrafos lo marcan en 1905- hasta la que lo ubica como oriundo de España, hijo de una madre soltera que más tarde viajó a Estados Unidos, donde fue adoptado por la familia
Disney. La historia oficial, escrita al amparo del éxito que alcanzó en su vida, indica que Chicago fue la ciudad natal del creador, hijo de un carpintero canadiense-irlandés y de un ama de casa de origen alemán.

Luego de Mickey surgieron una tras otra numerosas figuras de un mundo que al principio estaba poblado sobre todo por animales graciosos: los perros Goofy y Pluto, los tres cerditos, los patos Donald y Dagoberto o el elefante Dumbo.
Disney también tiene mucha responsabilidad en el éxito que aún hoy tienen viejísimas figuras de los cuentos de hadas que él rescató del olvido.

El consorcio multimedia, que aún hoy sigue usando como logo la firma artística creada por su fundador, acaba de reeditar por ejemplo
«Blancanieves y los siete enanitos» en formato DVD. El film fue en 1937 otro hito en la carrera de Disney, así como en la historia del cine: la primera película de dibujos animados que cubría una sesión completa de cine, y además hecha en color.

Disney trabajó con orgullo en el proyecto, ignoró todas las advertencias de que sería un fracaso y apostó casi todo su dinero en la producción. Una influencia indirecta en el éxito de Disney la tuvo Alemania. Poco después del debut de Mickey aparecieron allí muñecos del ratón, un negocio pirata que el empresario cortó con una demanda.

Entonces comenzó a crear sus propios productos, que le aportaron más fondos para perfeccionar la técnica de los dibujos animados. Tres años después se atrevió a hacer otro experimento. En la película
«Fantasía» combinó los dibujos con melodías de compositores clásicos.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, que pasó como conductor de ambulancia en Francia,
Disney amplió su paleta con films sobre la naturaleza. El hecho de que «humanizara» a los animales en sus producciones fue bien recibido, pero con el tiempo fue criticado y se dijo que era de mal gusto.

Disney descubrió la televisión muy pronto, cuando la mayoría aún la consideraba un juguete utópico, y en los años '50 aparecía en persona en la pantalla cada semana encarnando a un contador de cuentos. Cuando murió en 1966 como consecuencia de una operación de pulmón, en su armario se apilaban al menos 32 Oscar y había producido 400 cortos y 22 largometrajes de dibujos animados, así como decenas de películas.

Aunque se había desempeñado como caricaturista de publicidades, ni siquiera Mickey procedía de su pluma. El ratón fue creado en el papel y el celuloide por su amigo y socio
Ub Iwerks, aunque la idea era de Disney y se le había ocurrido durante un viaje en tren, como contrafigura del entonces popular gato Félix.

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