En busca de Mina, baluarte de los '60

Espectáculos

Luego de su participación en «Jazz, swing, tap» que acaba de finalizar su exitosa temporada, la cantante y bailarina Elena Roger estrenará el próximo jueves en el Teatro El Nacional un espectáculo propio titulado «Mina... che cosa sei?». Está basado en el amplio repertorio que la cantante italiana Mina reunió en su larga trayectoria de cuatro décadas. Serán tres únicas funciones los días 11, 12, y 13 de diciembre, a las 21.

Con libro de Elena Roger y Valeria Ambrosio (también a cargo de la dirección) y la participación especial del actor y bailarin Diego Reinhold, este tributo a «la tigresa de Cremona» no pretende imitar su estilo ni contar su vida, sino rescatar la teatralidad de sus canciones.

En su diálogo con este diario, Roger confesó haber relevado minuciosamente algunos de los famosos shows que hizo Mina para la RAI, la televisión italiana. La cantante dejó de hacer presentaciones públicas en 1978, cuando apenas contaba 38 años. Durante mucho tiempo se mantuvo oculta, salvo por algunas fotos robadas por los papa-razzi, tomadas a gran distancia, en las que se la veía con un gran sobrepeso (se dice que llegó a pesar unos 130 kilos). Sin embargo, desde su refugio en Suiza nunca dejó de grabar a razón de un album por año.

En 2001 reapareció fugazmente en un show de alta tecnología con su figura en línea y dando muestras de un gran sentido del humor. Atrás habían quedado los rumores de sus supuestas fobias y depresiones atribuidas a las muertes de su hermano y de su segundo marido, ocurridas en sendos accidentes de tránsito.

Periodista
: Sorprende encontrar «fans» de Mina entre gente tan joven.

Elena Roger: Es que tanto Valeria Ambrosio como yo somos de familia italiana. Fue ella la que me dio a conocer a Mina en 1997 cuando estábamos trabajando en Punta del Este con Pepe Cibrián. Siempre soñé con hacer un concierto en italiano y al final se dio algo parecido. A mí la comedia musical me gustó siempre y es lo que más hice hasta ahora. Trabajé en «El jorobado de Notre Dame II», en la versión de gira de «Drácula», en «La bella y la bestia», «Los Miserables» y en «El violinista sobre el tejado» donde me volví a encontrar con Valeria, ella hacía la escenografía. En esa época estaba muy deprimida porque con la suba del dólar se había caído la producción de «Cabaret». Yo iba a hacer de Sally Bowles y terminé en el ensamble de «El violinista...». Fue entonces cuando le dije a Valeria que quería hacer algo mío y que me ayudara, y ahí se nos ocurrió trabajar con Mina. Valeria es una reconocida escenógrafa y cuenta con una gran experiencia en come-dia musical. Desde hace unos años participa en todas las producciones de Alejandro Romay, y su mirada me sirvió de mucho.


P.:
¿Es riesgoso apostar a una figura quizás desconocida para el público joven?

E.R.: Y a veces nos preguntábamos ¿a cuántas personas le gustará Mina? Pero en octubre hicimos una función de prueba en el BAC (British Arts Centre) y observamos que son muchas personas las que siguen a Mina y que tienen sus compacts aunque acá no se consigan. Este espectáculo es todo en italiano, así que también teníamos miedo de que la gente no lo entendiera, pero no fue así porque la obra tiene mucha teatralidad. El repertorio de Mina es muy amplio y las canciones que ella eligió siempre cuentan peque-ñas historias. Eso nos permitió pasar del drama y lo romántico a situaciones muy graciosas como esa canción en la que ella tiene un mal día y como está muy aburrida decide lavarse la cabeza. Es una locura, de repente grita en medio de la canción: «Agua, agua» ¡Es tan graciosa!


P.:
¿Qué rasgos de Mina les interesó poner de relieve?

E.R.: En realidad, no me puse a investigar sobre su vida porque el espectáculo pasa por sus canciones y por lo que ella nos transmitió como cantante, no por su vida. Ella no es auto-ra y no tenía sentido hacer una imitación suya. En cambio, sentir las canciones que ella interpretó nos permitió resignificarlas y transformarlas en otra cosa, pero siempre con su sello. No hay texto sino canciones de casi todo su repertorio --algunas enteras, otras fragmentadas-que nos permitieron armar distintas situaciones dramáticas. La protagonista es una cantante, que por momentos se cree Mina y vive a través de sus canciones. Es como una fan y lo que se muestra en escena tiene que ver con los sueños y fantasías que tiene en su cabeza. Diego Reinhold interpreta a un músico seductor y algo torpe, que toca el saxofón.


P.:
¿A qué cosas le cantó Mina?

E.R.: Al amor, al odio, a los cuernos, a los celos, a lo cotidiano. Parte de la genialidad de su trayectoria es la inteligente elección de temas y auto-res que ella hizo. En sus canciones pasa de todo, por eso nos dieron tanta posibilidad de acción.


«Mina... che cosa sei?»
tiene dirección musical de Gabriel Goldman y una banda en vivo integrada por Osvaldo Tabilo, Mariano Sígori, Javier López Del Carril y Elena Buchbinder. El diseño de escenografía pertenece a Ana Repetto, las luces a Sandro Pujía y el dise-ño de vestuario a Julio César y Matías Begni.

Entrevista de Patricia Espinosa

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