20 de abril 2014 - 17:31

En México dieron el último adiós a García Márquez

Al frente Peña Nieto antes de su discurso. Al fondo, sobre un atril, las cenizas del escritor rodeadas de rosas amarillas.
Al frente Peña Nieto antes de su discurso. Al fondo, sobre un atril, las cenizas del escritor rodeadas de rosas amarillas.
Los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y de Colombia, Juan Manuel Santos, honraron la memoria del escritor colombiano Gabriel García Márquez, a quien consideraron un creador de utopías posibles y una figura que llevó la imaginación por caminos inexplorados.

"Hoy asisto a este Palacio de las Bellas Artes, la casa de la excelencia de la cultura de México, con el corazón adolorido y el alma agradecida", dijo Santos, que viajó especialmente para el homenaje.

"El más colombiano de los colombianos sigue vivo, seguirá vivo en sus libros y en sus textos, pero sobre todo más que nada vivirá para siempre en las esperanzas de la humanidad", indicó.

Peña Nieto dijo, a su vez, que García Márquez, Premio Nobel de Literatura 1982, "recibió en vida el mayor reconocimiento que existe: el amor y el cariño sincero de millones de personas de todo el mundo".

"La imaginación es una de las más poderosas herramientas humanas. Gabriel García Márquez la llevó por caminos inexplorados", dijo Peña Nieto, que lo calificó como "el más grande novelista de América Latina de todos los tiempos".

En presencia de la esposa de García Márquez, Mercedes Barcha, y de sus hijos Rodrigo y Gonzalo, así como del ex presidente colombiano César Gaviria, los dos presidentes cerraron el homenaje luctuoso con una guardia de honor.

Miles de personas acudieron al Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana para dar el último adiós al escritor Gabriel García Márquez en una ceremonia en que el vallenato y las rosas amarillas tuvieron un lugar preponderante.

El acto comenzó pasadas las 16.00 hora local (21.00 GMT) poco después de la llegada de las cenizas del autor al principal recinto cultural de México, donde son homenajeadas las grandes figuras del país, como Octavio Paz y Carlos Fuentes, y los mexicanos por adopción, como Chavela Vargas y García Márquez.

La urna, sencilla, de madera sin labrar, fue colocada en el centro del vestíbulo del Palacio de Bellas Artes sobre una tarima, rodeada de rosas amarillas, las favoritas del autor de "Cien años de Soledad".

La viuda del nobel de literatura colombiano, Mercedes Barcha, de luto riguroso y una flor amarilla en la solapa de su saco, y sus dos hijos, Rodrigo y Gonzalo, hicieron la primera guardia de honor acompañados por los más altos funcionarios de la cultura de México, Rafael Tovar y de Teresa y María Cristina García.

Sus cuatro nietos, todos entre lágrimas, también hicieron guardia en un recinto repleto de rosas amarillas y marcaron uno de los momentos más emotivos de un acto que será cerrado por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el de Colombia, Juan Manuel Santos.

En el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes estaba una corona de flores enviada por el expresidente cubano Fidel Castro con la leyenda: "Al amigo entrañable".

El gran ausente de este homenaje es el líder de la revolución cubana y amigo íntimo de Gabo, declaró hoy a Efe el poeta mexicano Homero Aridjis, quien dijo estar "impresionado por la conmoción que ha causado la muerte de García Márquez" a nivel nacional e internacional.

El autor de "El amor en los tiempos del cólera" encarnaba "el espíritu latinoamericano desde el punto de vista político, social y literario". "Es hijo de dos patrias y los dos países han decidido homenajearle", añadió.

Mientras en el interior del recinto cultural un cuarteto interpretaba piezas clásicas y tangos, intercaladas en varios ocasiones con vallentos interpretados por un trío, sus seguidores desfilaban al frente de la urna y lanzaban siempre flores amarillas.

Tras más de cinco horas de espera, jóvenes, adultos y ancianos resistieron el sol inclemente para ver por unos segundos la urna en la que fueron depositados los restos de un grande de la literatura.

Durante la larga espera a las afueras del Palacio, el compositor y trompetista colombiano Fernando Martínez entonó Macondo, la canción inspirada en "Cien años de soledad" (1967), la obra con la que Gabo traspasó fronteras, el himno de su patria, pero también boleros, cumbias y hasta salsa.

Admiradores del escritor también leyeron fragmentos de "Cien años de Soledad" mientras se escuchaban vallenatos frente al imponente recinto.

En un ambiente festivo, los admiradores mexicanos, colombianos y de otras nacionalidades recordaron las obras favoritas del nobel de literatura y dijeron sentirse orgullosos de un escritor que les llevó a otras latitudes.

La profesora Norma Martínez Cruz viajó desde Orizaba, en el oriental estado de Veracruz, hasta la capital mexicana para despedirse de este autor que siente como mexicano.

"He leído casi todas sus novelas", presumió a Efe esta admiradora del escritor, que dijo que Gabo le hizo imaginar muchas cosas y la llevó hasta su país, sin haberlo pisado nunca. "Me hizo volar, ser libre mentalmente", añadió.

El ingeniero Marco Muñoz destacó su forma de escribir y su personalidad "completamente singular". Alguna vez, dijo, tuvo la fortuna de coincidir con el autor.

"Como mexicano, me siento orgulloso de que él haya vivido aquí por tantos años", dijo a Efe Muñoz, quien destacó que la presencia en el acto de los dos mandatarios es una muestra del "tamaño del señor".

Esther Velázquez Peña, de 82 años y visiblemente emocionada tras ver las cenizas del nobel, contó a Efe que sentía una "gran admiración" por García Márquez, a quien conoció desde que llegó y con quien coincidió en Cuba en la escuela de cine que fundó el escritor.

De 82 años y maestra durante décadas de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), confesó que no paró de llorar el jueves pasado cuando se enteró de la muerte del novelista.

Además de su obra literaria, de la que dijo que su ora consentida es "El coronel no tiene quien le escriba", aludió a sus escritos periodísticos y la defensa que siempre hizo de Cuba, su rechazo al embargo y su amistad con Fidel Castro, de 87 años, la misma edad que tenía García Márquez al morir.

Carol Anet Salado, 21 años, estudiante de ingeniería química, dijo que acudió a primera hora al recinto cultural porque Gabo es su autor favorito. Su muerte, dijo, "es como si hubiera perdido parte de lo que soy yo".

• Aracataca

Los habitantes de la localidad colombiana de Aracataca, ciudad natal del escritor, despidieron con un sepelio simbólico al Premio Nobel de Literatura que encontró en esas tierras la inspiración para crear Macondo, el pueblo al que dio vida en su obra cumbre, "Cien años de soledad".

Vestidos de blanco, con flores amarillas y mariposas de papel que aludían a la emblemática novela del realismo mágico y el llamado Boom latinoamericano, miles de personas marcharon detrás de una urna vacía por las calles del poblado que el 6 de marzo de 1927 vio nace al autor de otras obras icónicas como "El amor en los tiempos del cólera".

La procesión realizó 10 paradas para recordar al escritor, desde la casamuseo Gabriel García Márquez, pasando por la iglesia San José en el centro del poblado, hasta regresar a la vivienda en donde creció "Gabo", informó la agencia de noticias DPA.

La ceremonia póstuma que se realizó a la par del primer homenaje oficial anunciado en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, "significa mucho para los habitantes, amigos, familiares y seguidores" del Nobel, debido a que es "una forma de despedirlo", dijo a la prensa el alcalde a Aracataca, Tufith Hatum.

El sepelio en Aracataca, poblado ubicado a unos 670 kilómetros de Bogotá y al que muchos consideran como el verdadero Macondo de las obras de "Gabo", es uno de los homenajes que en Colombia se realizarán en honor al escritor.

Este martes, en tanto, el presidente Juan Manuel Santos prevé encabezar una ceremonia solemne en la Catedral Primada de Bogotá que será transmitida por radio y televisión y que incluirá la presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, que interpretará el "Requiem" de Mozart.

Asimismo, el Día del Idioma se celebrará este miércoles en el país sudamericano con una maratón de lectura de "El coronel no tiene quien le escriba", obra que se leerá por turnos y en voz alta en una jornada a la que se puso por nombre "Gabolectura" en todas las principales bibliotecas de Colombia.

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