23 de julio 2013 - 09:03
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Este paisaje de Sergio Zago (uno de los meramente “seleccionados” en el Concurso Ledesma) se destaca por su anacronismo y, a la vez, por sus psicodélicas tonalidades, a la vez que recupera el asombro de los pintores viajeros de principios del siglo XX.
En la Categoría Abierta, Miguel Ángel Castro ganó el premio mayor con el estilo publicitario de una colla envuelta en un rebozo. Castro destaca el carácter ornamental del atuendo, pero la gracia consiste en el teléfono móvil que la colla lleva en la mano.
El segundo galardón se otorgó a Sergio Reynaga, quien con su "Lluvia de quirquinchos" trae al presente las máquinas voladoras de Xul Solar. Luego, Cristian Colina ganó tan sólo una mención honorífica con un bellísimo paisaje cuya contemporaneidad está dada por la ausencia de color, carencia que le brinda a la imagen la cualidad de un negativo fotográfico. Alejandro López ganó otra mención.
Entre los meramente "seleccionados" hay un paisaje de Sergio Zago que se destaca por su anacronismo y, a la vez, por las psicodélicas tonalidades del rosa que viran hacia el rojo o se encienden hasta el naranja. La obra es conceptual. Bajo la influencia de la francesa Leonie Matthis (1883), que pintó las incomparables vistas de Jujuy, Zago recupera el asombro de los pintores viajeros de principios del siglo XX y cuenta: "Pinté el paisaje existente, cerros y río, el Xibi-Xibi o Rio Chico, desplacé un poco su desembocadura, reduje así la ciudad. Todo es nube y color del amanecer". Arquitecto, pintor y escritor, el artista nacido en Trieste, reconoce la influencia impresionista (movimiento que caló tan hondo en la Argentina que nadie se atreve a citarlo) y la del rosarino Grela, su maestro. "Amanecer" (Éxodo, el día después), es una obra que investiga la historia y las características visuales de Jujuy, sin ocultar la alucinación que provoca la altura, perceptible en la exaltación del color y los ritmos sinuosos de las pinceladas.
Finalmente, la Categoría Estudiantes se destaca por la frescura de lo incontaminado. Vuelve entonces a aparecer, al igual que en la pintura de Zago, la sensibilidad y el delirio del color y las formas onduladas, las expresiones más libres que inspira el contexto jujeño. Y allí, ostentando el valor de lo genuino, están las obras de Arnaldo Vázquez Arraya, Alma Aguirre, Facundo Ismael Tintilay, Gianella Alfonso y Agustina Romano.
Luego del acto, Inosensio Garzón relató la historia del Concurso: "En la década del 70, Ledesma ya había adquirido cuadros de los pintores de Jujuy, como Pantoja, Ramoneda, Pellegrini, Fernández Mar, Raúl Lara, y otros, como un gesto de estima y de reconocimiento". Luego se fundó el Premio Fundación Ingenio Ledesma que cumplió una estimulante función desde el año 1983 hasta 1989. El actual Concurso surgió en 2005 y prosigue hasta la actualidad.




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