22 de noviembre 2004 - 00:00

"Es falsa la alternativa cultura versus hambre"

Gilberto Gil: «Sólo en casos extremos, como puede ocurrir en algunos países africanos pauperizados, se justificaría el falso dilema de la cultura contra el hambre».
Gilberto Gil: «Sólo en casos extremos, como puede ocurrir en algunos países africanos pauperizados, se justificaría el falso dilema de la cultura contra el hambre».
Aprovechando su visita a Rosario para el Congreso de la Lengua, el ministro de Cultura de Brasil, Gilberto Gil, ofreció una conferencia de prensa en la embajada de su país en Buenos Aires que se inició con rigor formal pero en la que terminó cantando.

Al igual que Caetano Veloso, el artista Hélio Oiticica y el cineasta Glauber Rocha, el bahiano Gil es una estrella del tropicalismo, movimiento que surgió en los 60 basado en el manifiesto «Antropofagia» de Oswald de Andrade (1922), quien proponía devorar las culturas foráneas para reelaborar un producto propio.

Del mismo modo que Borges en «El escritor argentino y la tradición», Gil invita a servirse de la cultura occidental sin «supersticiones». Es decir, con su estilo distendido y más allá de ser una figura popular, Gil, es dueño de experiencias y saberes que le permiten moverse con naturalidad en el complejo universo de la cultura. Cuando un periodista de su país reclamó un congreso de la lengua portuguesa, dijo que «hay proyectos interesantes, pero Brasil tiene otras prioridades»; cuando le hablaron de la «cultura alta», sonrió, y cuando porfiados insistían con el estudio de la gramática, cantó: «E un malandra brasileiro... al portugués».

En su diálogo con este diario, el ministro de Cultura destacó la importancia de utilizar «los foros de discusión de multisectoriales que existen en el Mercosur, para que los gobiernos de Argentina y Brasil hagan comprender a los otros países la importancia de poner en práctica los intercambios culturales o la libre circulación de bienes».

Pese a la insistencia de la prensa, sobre todo la de su país, se negó con elegancia a criticar los dichos de Torcuato (como llamó con simpatía a Di Tella). Dijo que la posición de que la cultura no es una prioridad, «parece ser una particularidad de Di Tella».

Periodista:
¿Usted se cuida más cuando habla con la prensa?

Gilberto Gil: Mire, ayer en Rosario me preguntaron si consideraba que las lenguas están empobrecidas, y contesté algo muy diferente de lo que dice hoy un diario: 'Gilnuestrasberto Gil declara que la juventud habla mal'. Y yo también contesto a veces con metáforas...


P.:
¿También usted comparte la idea de un país no debe ocuparse de la cultura si no soluciona primero el tema del hambre?

G.G.: La crítica al gasto en cultura cuando hay urgencias sociales es una posición muy popular hoy en día. Pero yo creo, sin embargo, que sólo en casos extremos, como en algunos países africanos, es válida. Si no, no se justifica.


P.:
¿Existen proyectos de coproducciones cinematográficas entre Brasil y la Argentina?

G.G.: Sí. Se acaba de celebrar hace tres meses un acuerdo para el área específica del cine que favorece los intercambios y la presencia del cine argentino en Brasil y viceversa. Ya está vigente el acuerdo.

• Protección

P.: ¿Hay en Brasil alguna iniciativa legal para proteger sus industrias culturales?

G.G: Sobre este tema creo que el gobierno debe aportar una respuesta a la demanda de la sociedad. En Brasil, y creo que también en la Argentina, existe en las empresas y los grupos que actúan en la producción y difusión de bienes culturales una preocupación por la protección. Porque la competencia entre los productos nacionales y los internacionales se torna cada vez más difícil.


P.:
¿Sobre todo con EE.UU.?

G.G.: Sí, sobre todo con los productos americanos, porque llegan con condiciones cada vez más ventajosas y competitivas. Países como Brasil, la Argentina o Chile, tienen sus propias industrias y sus propios intereses internos y externos, no sólo porque hay que crear una demanda interna de esos productos, sino porque además deben exportarlos. La regulación se torna entonces cada vez más y más necesaria, porque las corporaciones de nuestros países piden que el Estado brinde protección a industrias culturales.

P:
¿Considera que esta regulación podría ser compartida por los países del Mercosur?

G.G.: Sí. Se debe estudiar la posibilidad de que esta regulación sea compatible y compartida, tanto para los bienes comerciales como culturales.


P.:
La política anterior a su gobierno utilizó la cultura como espacio de lobby para consolidar negocios de índole económica y favorecer acuerdos políticos. Ahora Brasil exporta moda a Rusia y en San Pablo presentan una estratégica exposición de moda. ¿Qué opina sobre este cruce de intereses diversos?

G.G.: El movimiento cultural lo realiza la propia sociedad con sus demandas y la circulación de los bienes culturales es necesaria. Lo que no puede ser es que se haga exclusivamente por esos intereses, tenemos que garantizar democráticamente otros modos de circulación.


• Negocios

P.: ¿Es decir, que el arte no sea utilizado como espacio de lobby para los negocios?

G.G.: Siempre va a haber alguno que va a intentar utilizarlo. La cuestión es que la sociedad debe estar lo más preparada posible para defenderse de eso, para establecer un espacio ético, a través de las leyes y convenios de regulación, cuál es el mejor espacio, elegido por todos y con la anuencia de todos.


P.:
¿Qué opina sobre Brasil Connect (la mayor empresa patrocinante de las artes en Brasil)?

G. G.: Hace cosas interesantes. Tiene su propia forma de trabajar y con ellos tenemos algo seguro, amparado por la ley.


Entrevista de A.M.Q.

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