3 de diciembre 2004 - 00:00

"Es una puesta insolente como todo lo de Muscari"

Requerida por el teatro, el cine y la TV, Carolina Fal rechazó otra tragedia seguramente más convencional para protagonizar «Electrashock», la «Electra» de Sófocles según José María Muscari, el «enfant terrible» del off local.
Requerida por el teatro, el cine y la TV, Carolina Fal rechazó otra tragedia seguramente más convencional para protagonizar «Electrashock», la «Electra» de Sófocles según José María Muscari, el «enfant terrible» del off local.
"Cuando estoy cansada actúo mejor", asegura Carolina Fal, una actriz a la que en los últimos años se le superponen las ofertas de trabajo. Actualmente ensaya «Electrashock», una audaz adaptación con música y bailes de la «Electra» de Sófocles, dirigida por José María Muscari, como ella dice, «un director insolente», que en una puesta reciente hizo orinar en escena a Julieta Ortega, mientras sostenía por las riendas a un burro, por ejemplo. La pieza será estrenada a fines de enero en el marco del Festival Konex 2005 que estará dedicado a la cultura griega y al siglo de Pericles y se desarrollará en una vieja fábrica de aceite ubicada en Sarmiento y Jean Jaurès. Para trabajar en «Electrashock» Fal debió rechazar un papel en otra de las tragedias programadas por el Festival. Incidentes como éste se repiten todo el tiempo. El año pasado, sin ir más lejos, debió optar entre «Panorama desde el puente» y «Platónov», dos producciones del Teatro San Martín, ya que ambos directores (Luciano Suardi y Hugo Urquijo) la querían en sus puestas. Eligió al primero. Por otra parte, acaba de filmar «Un Buda», ópera prima de Diego Rafecas que se estrenará en el 2005 junto a «Monobloc», un drama de clima onírico dirigido por Luis Ortega, en donde la actriz -además de oficiar de guionistacompartió su protagónico con Graciela Borges y Rita Cortese.

Periodista:
Usted pasa de obras tradicionales como «Panorama desde el puente» a rarezas como ésta de Muscari ¿Qué tiene en cuenta a la hora de elegir un trabajo?

Carolina Fal: No tengo una teoría de por qué elijo lo que elijo. En cambio, si algo me hace dudar... tengo un no rotundo. Cuando alguien me propone algo, me doy cuenta de cómo viene la cosa por lo que me contaron de la obra o por cómo me soñaron dentro del proyecto.


P.:
¿Usted tuvo alguna experiencia previa en el género trágico?

C.F.: En principio, yo soy una actriz trágica. Bueno, no sé si lo soy o digo que lo soy; pero yo creo que, en general, lo que vengo haciendo tiene más que ver con lo trágico que con otro tipo de actuación. Igual esta versión de Muscari es una tragedia bastante rota. Es una mirada muy insolente frente al clásico, pero él es un director insolente ¿por qué iba a ser diferente ahora?


P.:
¿Qué puede anticipar de la puesta?

C.F.: Yo diría que es un caos organizado con la precisión de un reloj. Puede parecer que los actores están improvisando o que hacen lo que quieren, pero es un desorden aparente, todo está muy marcado. Es una puesta casi coreográfica, hay música electrónica y se va a cantar y bailar. Somos siete personajes a los que se suman otro grupo de actores que son los que montan la puesta. Ellos nos van indicando lo que tenemos que hacer: «Parate, arrodillate, esto lo dijiste dos veces...» y así. Es una puesta de carne y hueso y los actores somos sus víctimas. Es como si la obra de Muscari estuviera en todas esas indicaciones que nos dan estos actores.


P.: ¿La complica mucho hacer teatro y televisión al mismo tiempo?

C.F.: Me pasó algo muy curioso, antes pensaba que era mejor hacer sólo teatro y dedicarse a una obra en profundidad sin estar haciendo otra cosa a la vez. Y, sin embargo, me está pasando lo contrario, cuanto más cansada estoy mejor actúo. Carlos Gandolfo, que fue mi maestro, siempre nos decía que el cansancio es amigo del actor y que recién en la tercera pasada se empieza a actuar, cuando los actores ya están hartos y se quieren ir. A mí me angustia ensayar y por ahí llego cansada y me dan ganas de llorar, como a los chicos cuando tienen sueño y se ponen fastidiosos. Pero veo que trabajo mejor en esos momentos porque no opongo resistencia.Así que cuando hago televisión no tengo tiempo de pensar ni de imaginar cosas para la obra que estoy ensayando. Y eso es bárbaro, porque cuanto más ocupo la cabeza en otra cosa, mejor funciono en el teatro. No necesito vacaciones, ni descanso, ni nada.


Entrevista de Patricia Espinosa

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