30 de mayo 2003 - 00:00

"Está bien decir que cumple 100, porque el público no la olvidó"

Está bien decir que cumple 100, porque el público no la olvidó
El domingo se cumple el centenario del nacimiento de la inolvidable creadora de personajes, artista impar de radio, cine y teatro, reina de la comicidad nacional, Niní Marshall (1 de junio de 1903-18 de marzo de 1996). Entre los múltiples actos de celebración se cuenta la muestra-homenaje multimedia «Niní cumple 100 años» que se inaugura hoy en el Centro Cultural Recoleta, proyecciones de sus películas en diversas entidades, presentación de CDs de sus programas radiales y de una nueva biografía, además de la nueva denominación de Centro Cultural Nini Marshall al Anfiteatro de Costanera Sur.

Niní Marshall
se llamaba María Esther Traveso (no Traverso, un error que muchos cometen), era hija de aragoneses de los que, sostenía, heredó la chispa y el humor. Formidable auto-ra logró con sus múltiples caricaturas captar la esencia de diversos estratos sociales. Fue censurada y elogiada. Para revivir sus historia dialogamos con Angelita Abregó, única hija de Niní y Felipe Edelmann, su primer marido (la actriz tuvo tres; el siguiente fue Marcelo Salcedo, quien inspiró el nombre que la hizo famosa: «Mar-Sal»; y la última con el realizador y productor Carmelo Santiago). Angelita no oculta su orgullo por cómo se recuerda a su madre, y concuerda con el título de la muestra en Recoleta: « Es lindo que pongan «Niní cumple 100 años». Es verdad, porque el público no la ha olvidado. Cuando Marilú Marini hizo el espectáculo «Nini», ella estaba sentada en un palco y la oí decir: «he vuelto a vivir, todavía hay una cuarta genera-ción que me aguanta».

Periodista:
¿Qué sentía viendo a su madre con tantas personalidades?

Angelita Abregó: Una vez Horangel dijo que mi mamá era una geminiana típica porque tenía doble personalidad. Cuando se lo comenté a mi mamá me dijo: «eso lo dice porque hago personajes», pero era cierto. Frente al público era una cosa, en casa otra. Ella siempre decía: «soy un ama de casa que se hace la graciosa».


P.: Niní
no tenía doble personalidad tenía muchas más...

A.A.: Quince, la de sus personajes: Cándida, Catita, Mónica Bedoya Hueyo de Picos Pardo Sunsué Crostón y Filomena Capeletti (la mancha de tuco de la familia), Belarmina, la niña Jovita, doña Pola, etcétera. Fueron muchos, incluso uno, Don Cosme, que no pudo hacer más. Era un viejo espa-ñol que se vanagloriaba de dedicarse a la caza mayor, lo que la llevaba a forzar la voz. Un médico le escribió que no hiciera ese personaje porque le estropeaba las cuerdas vocales. Entonces hizo morir a Don Cosme en las garras de un gato de albañal. El médico le escribió que le agradecía que le hubiera hecho caso, y firmó: «El gato de albañal que mató a Don Cosme».


P.:
¿Cómo vivió su madre la censura en los años '40?

A.A.: En 1943 sacaron a todos los números cómicos de la radio porque decían que deformaban el idioma. Catita fue la primera en caer en la volteada. Entonces hizo a Catita tener un ataque de catalepsia y recuperarse hablando en fino, usando términos castizos muy complicados. Creyeron que se burlaba. Lo que más le molestaba era que el censor, por quien tenía que pasar todos sus sketchs, supiera menos castellano que ella. Cuando anotaba una palabra que podía ser objetada (no usaba malas palabras porque decía que no eran necesarias para hacer reír) ponía otra, parecida, y pasaba la censura. Luego decía la que ella quería, y si la criticaban decía: «fue un furcio». La censura le dio siempre mucho fastidio.


P.:
¿Eso la llevó a irse del país?

A.A.: Primero no pudo trabajar en radio, siguió haciendo teatro y cine. Un día le dijeron que no la podían contratar más porque tenían orden de que no trabajara. Fue tres veces a hablar con Raul Apold, Secretario de Información, para que le dijeran por qué no la dejaban trabajar. Nunca se lo dijeron. La última vez le hicieron hacer una amansadora. Al final salió el secretario de Juan Duarte y a voz en cuello, delante de todo el mundo, le gritó: «dice el hermano de la Señora que recuerde como en una fiesta de pitucos, disfrazada de prostituta, usted imitó a la Señora». Fue una infamia, ni siquiera conoció a Evita. Nunca la imitó. Nunca se metió en política. Al salir, se sentó en la Plaza de Mayo y decidió exiliarse. Pasó 5 años afuera y volvió en las postrimerías de Perón. Debutó, con mucho éxito, en radio Belgrano el 18 de julio de 1954. No en el '55 como se dice.


P.:
¿Conserva la carta que le envió Perón a Niní?

A.A.: Una tarjeta donde lamenta no poder visitarla durante la filmación de «Carmen». Perón la admiraba, no tenía nada que ver en el asunto. Debía recordar que cuando, luego del terremoto de San Juan, impulsó una colecta, y las dos actrices que más recaudaron fueron Libertad La-marque y Niní Marshall.


P.:
¿Es cierto que Victoria Ocampo criticaba a Niní?

A.A.: No, Victoria la invitó a tomar el té a su casa; siendo inteligente no le podía faltar humor. La que se criticaba mucho era mi madre.


P.:
¿Qué cómicos le gustaban?

A.A.: Para ella, Jorge Luz era el mejor. Le gustaban tam-bien Cantinflas, Gila, Les Luthiers,Altavista, Gasalla y Pinti. Pinti estuvo a punto de trabajar con ella.A comienzos de los '70 iba a hacer con Jorge Luz «El pequeño Marshall Luz», que era una cabalgata del teatro, de los griegos al moderno. Mamá escribió todo los sketchs. En el del teatro moderno aparecía embarazada, era drogadicta, el marido era vago y borracho, y tenían un hijo tarado (que iba a hacer Pinti) enamorado de un saxofonista negro que vivía en el piso de abajo. No se pudo hacer porque ella tuvo una trombosis mínima. Recién a los seis meses pudo volver a actuar, pero con otra obra.


P.:
¿Cuántos premios le dieron a Niní en su carrera?

A.A.: Más de 40, todos los más importantes. Salvo tres que dejamos para la familia, el resto está el Museo del Cine, que tiene una sala especial dedicada a ella. Los que más amaba eran los «a su sano humor».


P.:
¿Por qué los 20 años finales de silencio?

A.A.: Decidió retirarse a los 80 años porque decía: «no quiero asistir a mis propios funerales, quiero dejar un buen recuerdo». Sólo volvió cuando Gasalla debutó en televisión. En honor a él, que siempre dice que fue su maestra.

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