26 de abril 2006 - 00:00
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Si bien Hanif Kureishi, Ray Bradbury y Félix Luna han sido hasta ahora figuras más convocantes,
la otra gran atracción de la Feria son las ofertas, que no se encuentran en todos los
stands, y los visitantes buscan infatigablemente.
Todavía se comentan los provocativos dichos del filósofo italiano Gianni Vattimo, que fue un adelantado de la Feria. Por ejemplo, cuando sostuvo, que «Si yo fuera Papa sería mucho más reaccionario que los Papas, porque la responsabilidad de hablar con los creyentes de Asía y de Africa es terrible. Siempre pienso que la Iglesia sería salvada si me hiciera Papa». En sus nuevas ideas, aún cuando mantiene a raja tabla la propuesta del «pensamiento debil» que le dio fama, Vattimo no oculta la deuda que tiene con el pensador francés Rene Girard, de quien dice ser su amigo. Con sus polémicas frases, Vattimo consiguió que su libro «El futuro de la religión», compuesto por un texto del filósofo estadounidense Richard Rorty, uno de él, y una charla entre ambos sobre ese tema, se este vendiendo bien.
«Es la primera y última vez que escribo una novela histórica.Escribí mi libro sobre Malinche a pedido de los editores,y porque el tema me apasionaba y, además, porque no creo que Malinche fuera la gran traidora del pueblo mexicano, la que fue la amante de Hernán Cortés y ayudó a hundir el imperio azteca. Ella ha sido satanizada, y me importó mostrarlo. Pero, más allá de esa motivación personal, si bien la novela histórica tiene espacios para imaginar impone duramente el corset de los hechos históricos, y eso no va conmigo», señala la escritora mexicana Laura Esquivel, autora del best seller y el guión de la película «Como agua para chocolate». Esquivel llegó a la Feria de Libro para presentar su nuevo libro, «Malinche», una actividad que no deja de cuestionar como una imposición de mercado, «de la industria del libro actual», aunque no deje de referirse a que le encanta volver a visitar la Argentina.
A Laura Esquivel la entristece «los cambios que ha habidoen la industria del libro, que tiene que ver con el rumbo que ha tomado la economía en el mundo». Explica: «si me entristece lo que ocurre con la industria cinematográfica, mucho más en la del libro. Desde «Como agua para el chocolate» -que fue un proyecto familiar- no escribo un guión de cine. Me indigna que el productor crea que tiene que dirigir al guionista y al director. Los productores contratan como simple empleado al que le ordenan: ponga esto y saque eso otro. Eso no va conmigo. En el caso de la industria del libro ha desaparecido el librero independiente, el librero de antes, que leía los libros, podía comentar y recomendar con conocimiento. Esas librerías han desaparecido comidas por las grandes cadenas. Y a estas grandes cadenas sólo le interesa lo que vende. Yo antes creía que cada libro tenía su destino, encontrar su lector, y no me importaba si iba a vender o no se iba a vender. Pero hoy el libro entra en un proceso de marketing que hace que si la gente no se entera y no lo compra en un mes, que es el plazo que dan las grandes cadenas, sale de las mesas y no vuelve a entrar. Es la ley de la selva, que hace, en mi caso, que tenga que desde que se distribuye el libro no pare de hacer presentaciones, que tenga que andar de gira por cualquier lado».
Laura Esquivel estará presentando su libro sobre Malincheeste sábado a las 18.30 en la Feria del Libro.
El haberse convertido en best seller internacional ha hecho que el ensayista canadiense Carl Honoré, adalid de la «cultura slow» gracias a su libro «Elogio de la lentitud» (que ha venido a presentar en la Feria), tenga que confrontar sus intensa labor de giras promocionales con sus ideas de que no hay que ceder a los apremios y tomarse las cosas con calma. El sostiene que muchas veces dice no a las invitaciones, pero es difícil creerlo. Honoré encontró su tema meditando sobre la apología de la rapidez que aparecía por todas partes y al descubrir un libro para que los padres le lean a sus hijos cuentos en un minuto, y lo comparó con el placer que le provocaban las largas lecturas que le hacían sus padres, pensó en sentencias de antiguos filósofos que planteaban que la buena vida no está en vivir velozmente sino con tranquilidad y que no importa tanto la cantidad sino la calidad, y encontró el ejemplo de eficacia a partir de un «universo slow» en la empresa finlandesa Nokia. Con esos condimentos logró estar desde hace meses en la lista de más vendidos.



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